Seguritecnia 350

120 SEGURITECNIA Marzo 2009 CCTV y ControldeAccesos Al detectar una tarjeta –transpondedor- en la cerca- nía de la antena, el sistema “despierta” y procede a au- torizarla. En caso afirmativo, se señaliza ópticamente mediante un anillo led que se ilumina en color verde y acústicamente por un corto “bip”; el pomo se conecta al mecanismo principal y al girarlo con la mano es posible abrir la puerta. En caso negativo, la señalización se rea- liza con el color rojo y con una serie de “bips” alternati- vos. Esta señalización permite ver a los usuarios el resul- tado de su autorización, incluso en entornos muy ruido- sos como el exterior. De esta forma, se logra obtener el nivel óptimo de ergonomía, un factor crítico para lograr la aceptación y correcto uso por parte de los usuarios. Al tratarse de un sistema que opera sin contacto, está además más protegido y se ve menos afectado por facto- res ambientales como la suciedad o la humedad. Otro punto importante a destacar es que la tecnología digital ha permitido miniaturizar los componentes hasta tal punto que la energía y la inteligencia del sistema pue- dan residir en el componente. Un consumo optimizado de la energía permite la utili- zación de estos componentes durante miles de ciclos de apertura o, en reposo, durante muchos años. Además, gracias a la capacidad de escritura RFID, es posible que el componente avise, escribiendo una marca en la tarjeta, de que en breve se requerirá un cambio de baterías. De esta forma, no es necesario planificar mantenimientos periódicos, sino tan sólo bajo demanda del componente. Disponer de la energía y la inteligencia en el compo- nente tiene además dos ventajas adicionales: una es que las tarjetas pueden ser pasivas RFID estándar, redu- ciendo su coste y mantenimiento drásticamente; y otra que la tarjeta tan sólo aporta información, no inteligen- cia; así, el usuario de la tarjeta, que no tiene por qué ser En la primera generación de soluciones mecatrónicas, el funcionamiento era posible gracias a sistemas por con- tacto, pero al no ser lo suficientemente fiables (por mo- tivos de oxidación, suciedad, humedad…), gran parte de ellos se sustituyó por sistemas sin contacto, basados en radiofrecuencia. Aún así, los cilindros de cierre mecatró- nicos basados en llaves inteligentes, con o sin contacto, han tenido problemas asociados con la ergonomía. Pri- mero, los usuarios, habituados a utilizar las llaves como tales, no se acostumbraron a esperas de autorización, por muy cortas que éstas fuesen. Segundo, la muy pobre se- ñalización de estos sistemas, generalmente una secuen- cia de “bips” que informa de si se autoriza el acceso o no, dio pié a que los usuarios intentasen girar la llave an- tes de tiempo o sin haberla posicionado adecuadamente, provocando, por un lado, frustración y, por otro, el des- gaste prematuro de los componentes. En consecuencia, las incidencias provocadas por este diseño “adaptado”, a pesar de sus evidentes ventajas, retrasó la sustitución ge- neralizada de los tradicionales sistemas mecánicos. La segunda generación de sistemas de cierre, denomi- nada “sistemas digitales de cierre”, ha conseguido resol- ver de manera muy eficiente los problemas antes descri- tos, gracias a su componente principal, el cilindro digital. Un cilindro digital es una evolución –no adaptación- del cilindro mecatrónico. Está compuesto por un pomo que expone una antena RFID, capaz de leer y autorizar medios sin contacto, y un señalizador óptico-acústico. Pero, además, permite por primera vez la apertura del ci- lindro de cierre sin utilizar llaves, sino tarjetas. De he- cho, se trata de las mismas tarjetas utilizadas en los sis- temas de control de acceso y presencia, para acceder al parking o como credencial acreditativa de nuestra identi- dad de empleados, visitantes o contratistas. Deseo hacer hincapié en este detalle: la tarjeta también es la llave. Esto significa que lo que antes eran dos me- dios de identificación físicamente distintos y gestionados de manera independiente, ahora son uno solo. La llave esta indivisiblemente asociada a la identidad y, por tanto, no se puede prestar o utilizar por un tercero sin cederle la credencial acreditativa. Éstos son dos de los mayores beneficios de la introducción de la tecnología RFID en la técnica de cierre: consolidación de la identidad del usua- rio y simplificación de los procesos de gestión. Su utilización también ha evolucionado: el pomo del cilindro gira libremente en su condición de reposo, ha- ciendo imposible forzar la apertura de la puerta, ya que no permite aplicar fuerza alguna sobre la cerradura.

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