Seguritecnia 361

224 Artículo Técnico SEGURITECNIA Febrero 2010 D esde el primer gran incendio de Roma, en el año 64 d.C., hasta los incidentes actuales que son notificados a diario en los me- dios de comunicación, la humanidad ha sufrido innumerables incendios, cuya consecuencia, aparte de los cuantiosos daños personales y materiales, ha sido generar métodos y tecnología para evi- tarlos, detectarlos y combatirlos. Un hito significativo de la detección es el gran incendio de Londres en el año 1666, en el que la ciudad adoptó un “código completo de regulaciones sobre edificios”, mediante el cual se in- tentó prevenir las posibles causas que provocaron la catástrofe. Fue a partir de ese momento cuando surgieron los pri- meros detectores contra incendios. És- tos fueron utilizando los avances tecno- lógicos del momento para evolucionar y convertirse en los elementos que co- nocemos actualmente. Debido a las limitaciones tecnológi- cas de la época, los primeros detecto- res fueron térmicos. En 1725, Pieter Von Musschenbroek elaboró el primer de- tector de temperatura fija. Éste estaba basado en un pirómetro y activaba la alarma de forma mecánica. Años más tarde, en 1863, Alexander Ross construía el primer detector térmico eléctrico de Estados Unidos, que consistía en un fusible que se fundía a una tempera- tura determinada para dar la alarma de fuego. No fue hasta el periodo 1940-1950 cuando se comercializaron los primeros detectores de humo, lo que supuso un gran avance en la detección de incen- dios, ya que el foco del incendio se po- día detectar con mucha más antelación que con la tecnología térmica. Estos primeros detectores estaban basados en una fuente radiactiva, normalmente americio-241, situada entre dos placas metálicas polarizadas. Cuando las partí- culas alfa emitidas por la fuente chocan contra las partículas de aire, éstas se io- nizan y son atraídas por las placas me- tálicas, generando una corriente eléc- trica medible. Si existen partículas de humo entre las placas, se produce una disminución de la corriente, que tras so- brepasar un cierto umbral se interpreta como una alarma. Las alarmas generadas por los anti- guos detectores térmicos e iónicos eran gestionadas por los primeros equipos de señalización y control para la detec- ción de incendios. Éstos estaban basa- dos en contactos e interruptores y te- nían una funcionalidad muy rudimen- taria, en comparación con las centrales actuales. Detectores ópticos Durante los años 1960-1970 surgen los primeros detectores de humo ópticos. Éstos se basan en el efecto descubierto por John Tyndall en 1869, que explica el fenómeno de la dispersión de la luz al atravesar un medio que contiene partí- culas en suspensión (como es el caso del humo). El desfase entre el descubri- miento del efecto Tyndall y la aparición de los primeros detectores de humo ópticos fue ocasionado por las barre- ras tecnológicas de la época. También aparecen en este periodo detectores de llama basados en la radiación ultra- violeta. A partir de 1970, los sistemas de de- tección de incendio se nutren de los avances tecnológicos del sector de la microelectrónica para mejorar su fun- cionalidad y fiabilidad, especialmente después del año 1980, con la aparición de los primeros microcontroladores. Es- tos elementos son una parte indispen- sable y fundamental de los sistemas de detección de incendio más avanzados, ya que los microcontroladores tienen la capacidad de implementar funciones de control que mejoran notablemente la respuesta de los sistemas de incen- dio, como algoritmos de control de su- ciedad en detectores ópticos de humo, filtros para mejorar la respuesta de los detectores y reducir, en definitiva, la probabilidad de tener falsas alarmas. Desde 1980, la evolución de los siste- mas de incendio ha estado ligada a los avances en los microcontroladores. Ac- tualmente, gracias a las nuevas capaci- dades de estos elementos, se pueden diseñar sistemas de detección contra incendio más pequeños, fiables y con mucha más funcionalidad que sus pre- decesores. Tecnológicamente avanzados En el periodo actual, las comunicacio- nes han experimentado un auge es- pectacular y se han popularizado gra- cias a Internet y la telefonía móvil; todo el mundo ha oído hablar, entre otros, de términos, como TCP/IP, HTTP, etc. Este tipo de tecnología se está convirtiendo en un elemento indispensable en los sistemas de incendio, ya que, además de proporcionar formas de interacción Origen y evolución de la detección de incendios Carlos García / Técnico del departamento I+D+i Detección Incendio y Gases de Circontrol Uno de los primeros detectores de tem- peratura basados en fusible. Detector óptico de humos de la gama Cirfire de Circontrol.

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