Seguritecnia 361

64 SEGURITECNIA Febrero 2010 T ras el último Congreso de Di- rectores de Seguridad, cele- brado recientemente en To- ledo, los asistentes hemos tenido ya ocasión de digerir el fondo de algu- nas reflexiones compartidas. A destacar : somos profesionales “hiperespecializados” que, a pesar de lo necesaria que resulta nuestra pre- sencia, no siempre logramos inspirar en los demás la confianza debida… “luces y sombras” en el desarrollo de nuestra actividad (“emergente”, aun- que no aparezcamos “en la foto” de los responsables corporativos o insti- tucionales de nivel superior). A l os de Segur i dad nos es t á creando un problema el celo dispen- sado para preservar la confidenciali- dad de nuestras cosas, en contra por cierto del interés profesional propio. Administramos nuestras responsabi- lidades como si fueran las únicas so- metidas al más alto secreto corpora- tivo. Si así fuera, ¿en qué zona de in- terés quedaría el know-how de las empresas? por ejemplo, ¿y la reserva sobre los datos del personal de cual- quier organización?, ¿y las estrategias institucionales de todo tipo?, ¿y la buena imagen, la reputación?... Y tan- tas otras cuestiones vitales, cuya con- fidencialidad es responsabilidad de otros profesionales de la organización que, aunque saben muy poco so- bre seguridad, su perfil es tan distinto (porque ellos sí salen en la foto). Entretanto, ¿qué lugar dejamos para el liderazgo, que estamos obligados a protagonizar en el terreno profe- sional, necesario para garantizar que nuestras organizaciones sean más se- guras y sólidas? Esa sombría imagen que, en ocasio- nes, destila nuestro particular desem- peño de las responsabilidades, tiene su reflejo en los malos resultados de algunas encuestas de opinión (entre- vistando a dirigentes de empresas e instituciones de todo el mundo) so- bre los profesionales de la Seguridad. La ref lexión fundamental que esto debería sugerir no es que los demás miembros de la organización no sa- ben de seguridad (de “lo nuestro”), sino que los directivos de Seguridad deberíamos saber mucho más acerca de nuestras organizaciones, institu- ciones, y sobre nuestros clientes in- ternos y externos. Sólo conseguiremos lograr la proxi- midad con los máximos ámbitos de decisión, a través de nuestro alinea- miento con el objetivo fundamen- tal de la organización para la que tra- bajamos… y, como sucede entre el resto de ejecutivos o directivos, es- tamos obligados a mirar siempre un poco más allá. Pero, ¿estamos prepa- rados? La globalización empieza en el des- pacho de al lado. Es una fuente de in- numerables oportunidades, tan im- portantes como la cantidad de ame- nazas que se der ivan de el la. No puede haber excusa para desaprove- char las primeras como herramienta útil para combatir las segundas por- que, como en tantos otros ámbitos, surgen casi a la vez. Resulta frustrante comprobar cómo se descartan gran cantidad de opcio- nes, para lograr un conocimiento ma- yor de las amenazas y riesgos que de- bemos prevenir y combatir, con el peregrino argumento de que nadie conoce el problema mejor… porque, sin duda alguna, siempre encontra- remos a alguien que gestionó antes una situación semejante, incluso al- guien que ya se equivocó antes. Para diseñar -por ejemplo- un sis- tema de protección de la informa- ción corporativa, de la información propietaria… ¿nos hemos documen- tado previamente sobre lo que ocu- rre en el mundo con el robo de ideas, y el robo de identidad? ¿Seríamos ca- paces de plantear ahora un disposi- tivo riguroso de protección contra- terrorista, sin estudiar el fenómeno con una visión globalizada? ¿Tenemos siempre en cuenta las complicacio- nes que derivan de la seguridad –o inseguridad- de nuestros clientes ex- ternos, contratistas, etc.? ¿Sabemos cómo se protegen las grandes orga- nizaciones frente a similares amena- zas, en escenarios distintos? Buscar información y aprender de las fuentes de conocimiento disponi- bles, es una obligación más del pro- fesional. No se puede entender la lu- cha contra la inseguridad en clave lo- cal, porque la delincuencia aprende de todas las fuentes, nacionales y del exterior, las tecnologías se diseñan y desarrollan en cualquier lugar del mundo, y los ataques contra la inte- gridad de personas y organizaciones ya se deciden, en demasiadas ocasio- nes, a miles de kilómetros del agre- dido. S La inseguridad global en clave local Eugenio Morales Díaz / Presidente de ASIS International España

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