Seguritecnia 361
70 SEGURITECNIA Febrero 2010 N o cabe duda de que la for- mación en cualquier ámbito es el principal garante de un adecuado nivel de desempeño profe- sional. Es más, en nuestro ámbito, es decir, en el de la Seguridad Contra In- cendios, entendida ésta en mayúsculas, el nivel de formación es tan determi- nante que puede ser esa diferencia mí- nima que separa la vida de la muerte. Lo anterior puede sonar algo manido y demagógico, pero es la realidad. Es la realidad cotidiana de todos aquellos que estamos involucrados de alguna ma- nera en la protección de nuestra socie- dad (ya sea desde el punto de vista del que diseña una instalación, del que la mantiene y revisa, del que estudia y eva- lúa los diferentes fenómenos y riesgos, del que interviene en las situaciones de emergencia, etc.) y, por tanto, debemos ser conscientes de la importancia del factor humano como algo determinante en todo el proceso. Desde la Asociación Española de Lu- cha Contra el Fuego (ASELF), como or- ganización decana en nuestro ámbito de actuación (cumplimos 50 años el pa- sado año) y la más representativa del sector, somos consecuentes con lo ante- rior y por eso entendemos que nuestra labor, recogida además expresamente en nuestros estatutos, debe encami- narse a la promoción y desarrollo de los distintos involucrados en la Seguridad Contra Incendios. Este desarrollo no puede entenderse si no es utilizando la formación como motor básico de cambio. La formación dentro de los servicios de emergencias, en general, y en los de extinción de incendios y salvamento, en particular, está viéndose afectada por una serie de circunstancias que obligan a valorarlas y a tenerlas en cuenta a los efectos de poder garanti- zar la certificación y el reconocimiento formal posterior de cualquier acción en este ámbito. En este sentido, debe tenerse en cuenta la importancia de los acuerdos vinculantes alcanzados a nivel europeo en lo que se ha denominado la Estrate- gia de Lisboa y el Plan Bolonia, como me- canismos reguladores de la formación re- glada y oficial en la Unión Europea. La Estrategia de Lisboa, elemento en el que me voy a centrar en este artí- culo, es el mecanismo político estable- cido por la Unión Europea que debe permitir la regulación homogénea y consistente de todos los sistemas de formación profesional de los estados miembros a los efectos de garantizar la libre circulación de personas, bienes y servicios. De facto, lo anterior permite desarro- llar todos los aspectos relacionados con el impulso de las competencias profe- sionales, así como las tres vías para al- canzar la certificación de las mismas. Actividades que son coordinadas a ni- vel estatal por el Instituto Nacional de Cualificaciones (INCUAL). Por tanto, es conveniente que aque- llas acciones formativas desarrollas en el entorno laboral se diseñen y ajusten a lo establecido en los contenidos para cada una de la cualificaciones, a los efectos de que sean aprovechables por el trabajador en lo que respecta a su re- conocimiento formal. En este punto, cabe destacar la nece- sidad de que los programas formativos en el ámbito profesional que nos ocupa se ajusten lo más posible a las directrices establecidas en las respectivas normas reguladoras que determinan y definen las competencias profesionales de cada actividad, tal y como vienen recogidas en el propio Catálogo Nacional de las Cualificaciones Profesionales (CNCP). En este sentido, ASELF viene parti- cipando, colaborando y apoyando el desarrollo de lo contenido en el R.D. 1087/2005, de 16 de septiembre, por el cual se establecen 65 nuevas cualifica- ciones profesionales, que se incluyen en el Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales, así como sus correspon- dientes módulos formativos, que se in- corporan al Catálogo Modular de For- mación Profesional, y se actualizan de- terminadas cualificaciones profesionales de las 97 establecidas por el Real De- creto 295/2004, de 20 de febrero. De hecho, en el citado texto norma- tivo se crea la cualificación profesional “Extinción de Incendios y Salvamento” (nivel 2), dentro de la familia Profesio- nal Seguridad y Medio Ambiente, hecho de trascendente relevancia ya que su- pone, no sólo el reconocimiento formal de una determinada cualificación, sino también que para el ejercicio profesio- nal en este ámbito se tenga un estándar de referencia común de obligado cum- plimiento. S “La importancia de la formación en los profesionales de la Protección Contra Incendios” Pablo Gárriz Galván / Presidente de la Asociación Española de Lucha Contra el Fuego (ASELF) “Es conveniente que las acciones formativas desarrollas en el entorno laboral se diseñen y ajusten a lo establecido en los contenidos para cada una de la cualificaciones, de manera que sean aprovechables por el trabajador“
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