Seguritecnia 390

40 SEGURITECNIA Octubre 2012 II Jornada de Seguridad Aeroportuaria litar. “Los tiempos son tan breves que, si se detecta que el avión empieza a des- cender en picado, se intercepta rápida- mente para que no llegue a suponer un peligro”, comenta el ponente. Una vez en tierra, el caza recibe apoyo del Comité Nacional de Intervención en Secuestros de Aeronaves (CNISA) y de su homólogo local, el CLISA, y la autori- dad vuelve a transferirse a instituciones civiles. El capitán Vea manifestó que el Ejército del Aire pretende colaborar con la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) en simulacros que permitan eva- luar el protocolo de actuación. Especialización del personal En torno a 200 millones de personas utilizan anualmente los aeropuertos de todo el mundo, una cifra equivalente a la población de Francia, Alemania, Por- tugal y España juntas, tal como indicó el director nacional de Eulen Seguridad, Carlos Blanco . “Y ocurren poquísimos incidentes –anadió–, debido a que exis- ten organismos reguladores, gestores aeroportuarios, Policía y Guardia Civil, y empresas de seguridad privada que se encargan de que no ocurran”. Unas em- presas, a su juicio, “no suficientemente valoradas”. En nuestro país, hay unos 5.000 pro- fesionales de seguridad privada pres- tando sus servicios en aeropuertos, se- gún Blanco, y estos trabajadores ne- cesitan una formación especial para poder desempeñar su labor. “La seguri- dad que se realiza en estos entornos es de altísima exigencia”, insistió el direc- tivo, ya que un fallo en ella podría dañar gravemente la imagen del aeródromo, que sería visto como vulnerable, y con- llevar serias sanciones económicas para la compañía prestataria. En opinión de Blanco, el personal de seguridad privada que trabaje en es- tas instalaciones ha de conocer la nor- mativa al respecto y los procedimientos operativos a poner en práctica. Por su parte, las empresas deberían tener una gran solvencia económica, una clasifica- ción técnica certificada especial y cum- plir los requisitos legales, de forma que resultaran “confiables”. Además, el ponente considera que habría que tener en cuenta el histórico de desempeño de la empresa, su cono- cimiento operativo y su implicación en la excelencia del servicio. “Todo esto es especialización –afirmó Blanco–. Y en ámbitos tan críticos como este, me gus- taría que se exigiera demostrarla”. S L os atentados del 11-S demostra- ron que los secuestros de avio- nes podían ser utilizados para perpetrar actos de terrorismo global, lo que aumentó exponencialmente la preocupación de los Estados respecto a esa problemática y les llevó a tomar medidas para evitar este tipo de suce- sos. En España, el Ejército del Aire realiza una importante labor en este terreno, al ocuparse de neutralizar aquellas aero- naves sospechosas. La actuación militar en esos supuestos está determinada por el Programa Na- cional de Seguridad para la Aviación Ci- vil (PNS) y por la Directiva 03/09 del Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), que recoge el procedimiento operativo a seguir en caso de que un avión comer- cial sea identificado como “Renegade”, es decir, cuando se crea que pueda es- tar siendo utilizado como un arma con la que llevar a cabo un acto terrorista. El capitán Javier Vea , de la Dirección de Seguridad y Protección de la Fuerza del Ejército del Aire, explicó en esta II Jor- nada de Seguridad Aeroportuaria en qué consiste dicho procedimiento. Un controlador aéreo identifica una aeronave como “Renegade” cuando considera que presenta una conducta y una manera de proceder sospechosas. Los centros de control avisan enton- ces al Ejército del Aire, al que se trans- fiere la autoridad, y este despega un caza que está preparado las 24 horas del día para atender estos incidentes. El avión militar se acerca al “Renegade” y actúa como un “policía del aire”, en pa- labras de Vea. Tras comprobar que se trata de la aeronave en cuestión, intenta comunicarse con ella para averiguar las causas que le han llevado a compor- tarse de manera anormal. En caso de no conseguir establecer contacto con ella, vuela a su alrededor para incitarle a ba- jar. Después, el caza la conduce al aeró- dromo donde mejor pueda gestionarse la amenaza, normalmente, una base mi- El Ejército del Aire está alerta las 24 horas para evitar secuestros aéreos Javier Vea, capitán del Ejército del Aire (de pie); junto a Carlos Blanco, director nacio- nal de Eulen Seguridad; y Ana Borredá, presidenta de Fundación Borredá.

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