seguritecnia 424

48 SEGURITECNIA Octubre 2015 Diálogos con el arte que trabajar en ellos sea una tarea reta- dora y estimulante para los que nos de- dicamos a esta profesión. Muy genéricamente se pueden enu- merar como algunos de los ítems a con- siderar en la identificación, priorización y establecimiento de los objetivos a consi- derar en un proyecto de edifico para la custodia y exposición de obras de arte los siguientes: objetivos de índole ge- neral, objetivos específicos del cliente o entidad, tipología de las colecciones, público objetivo, imagen, estilo y fun- cionalidades de las galerías, convivencia con otros usos, etc. A partir de ahí, es fundamental un análisis de riesgos, ya que si genérica- mente se puede definir un proyecto como la actividad humana o conjunto de actividades (se podría decir el pro- ceso o el camino) dirigido a alcanzar un objetivo preciso (crear un producto, ser- vicio o resultado) según un calendario establecido, este proceso de cambio de una realidad inicial a la proyectada está vivo. En él intervienen muchos y diferen- tes interlocutores en juego, razón por la que el director de proyecto debe actuar y adoptar medidas que hagan prever un futuro mejor que aquel que pudiera conllevar el riesgo evaluado. En el contexto de las metodologías de la Dirección Integrada de Proyectos o Project Management , y trabajando con metodologías de diseño prestacional más aun, es clave efectuar una porme- norizada evaluación de riesgos, enten- diéndolos no solamente como amena- zas sino también como oportunidades, y por lo tanto con consecuencias nega- tivas o positivas en función de su ade- cuada gestión. Una gestión de riesgos debe ser pro- activa buscando oportunidades en el entorno de la incertidumbre, del desco- nocimiento de las situaciones futuras en las que se ejecuta el proyecto; por ello, tras identificar los objetivos y priorizar- los es clave una identificación precisa de los riesgos y, tras ella, su no menos meti- culosa evaluación y toma de decisiones. Otro de los aspectos clave en la de- nominada Fase Conceptual –e insisto, siempre previamente al inicio de los di- bles y la definición de parámetros para la evaluación de los objetivos conceptuales y, por lo tanto, abstractos ya definidos. Concluida esta fase, se debería tener claro el ADN del edificio que nuestro cliente necesita, perfectamente definid. Para ello se podría aún no haber to- mado un lápiz y no haber encendido el programa de CAD. Craso error, a mi modesto juicio, cuando el arquitecto empieza por pre- sentar bocetos en vez de iniciar su ta- rea por identificar, racionalizar y concre- tar las necesidades del cliente. Porque un error en la fase conceptual implica- ría, llevado al extremo, que en la fase de diseño se podría estar proyectando un edificio perfecto, tanto arquitectónica como técnicamente, pero no adecuado a las necesidades y objetivos que nece- sita nuestro cliente y los agentes de in- terés involucrados en el mismo; es de- cir, no cumpliendo con la finalidad en- comendada. Edificios con arte Para cada ocasión debe elaborarse es- pecíficamente un estudio de necesida- des y objetivos. Jamás puede ser un do- cumento estándar, ya que cada cliente y situación son únicos. Es una de las ca- racterísticas inherentes a los proyectos, que a la vez les da complejidad y hace dio, a las ingenierías, a los instaladores y a todos los técnicos del equipo de pro- yecto al servicio de la búsqueda de es- tos objetivos. En esta metodología proyectual es clave la denominada “fase conceptual”, etapa previa a la fase de diseño, en la que se definen las estrategias y el lan- zamiento del proyecto. Es una fase en la que se requiere la participación proac- tiva de todos los agentes de interés del proyecto, siendo esta participación y su adecuada gestión claves para conjugar y equilibrar los intereses de las partes y, por ende, para el éxito del proyecto. Es una fase de escucha activa por parte del equipo de proyecto, en la cual, atendiendo las sensibilidades de todas las partes, se efectúa la identifica- ción, priorización y selección de los ob- jetivos últimos del proyecto, sin olvidar en la toma de decisiones las conclusio- nes de un necesario análisis y evalua- ción de riesgos. Definidos los intereses, se fijan las ne- cesidades y los objetivos, y se concluye esta fase conceptual con el estableci- miento de las condiciones que debe- rán ser la guía a la hora de desarrollar el proyecto técnico de arquitectura e inge- niería en la fase de diseño, la definición de estrategias y requisitos, el estableci- miento de criterios técnicos cuantifica- ICEACSA

RkJQdWJsaXNoZXIy MTI4MzQz