Seguritecnia 512
/ Marzo-Abril 2025 84 Opinión E l 28 de abril, un apagón eléctrico sin precedentes dejó a más de 60 millones de personas en España, Portugal y partes del sur de Francia sin suministro eléctrico, internet, telefonía móvil y otras afectaciones durante va- rias horas. Desde el punto de vista de seguridad, un apagón generalizado im- plica una situación de alto riesgo sisté- mico que afecta múltiples dimensiones críticas de una sociedad moderna. Nos encontrábamos ante una emergencia de gran impacto y de baja frecuencia. Un suceso de gran impacto por su potencial capacidad de desestabilizar funciones esenciales del Estado, afectar a servicios esenciales, generar desórde- nes sociales y comprometer la seguridad física, digital, económica y humana. Y de baja frecuencia por lo inusual de este tipo de riesgos, hecho que complicaba la gestión de la emergencia por la falta de habitualidad en la toma de decisio- nes y aplicación de operativos. Aún falta una auditoría de modelo de gestión integral de riesgos donde se eva- lúen aspectos como la amenaza causan- te del apagón (si fue natural, técnico o intencionado), el nivel de exposición real, la vulnerabilidad de nuestros sistemas de seguridad, la capacidad de respuesta y resiliencia que demostramos, y las medi- das correctoras y de mejora para prevenir situaciones análogas futuras. Pero queda claro que la formación y capacitación del sector de la seguridad es estratégico para que hechos como este tengan el mínimo impacto en la vida de las personas. Una formación que debe basarse en una visión integral de la seguridad por- que la seguridad integral no es solo un concepto teórico; es una herramienta práctica que permite anticipar, mitigar y gestionar de forma eficaz amena- zas complejas. Implica la integración de conocimientos en seguridad física, ciberseguridad, protección civil, inteli- gencia, gestión de crisis o planificación preventiva estratégica; pero también competencias como el liderazgo o la comunicación preventiva y de crisis, tan necesarias como el conocimiento técni- co en la gestión. Sin esta visión global e integral de la seguridad, cualquier res- puesta puede ser parcial e ineficaz. Durante un apagón, la seguridad puede verse seriamente comprometida: la falta de iluminación y videovigilan- cia incrementa el riesgo de delitos, los sistemas de alarma fallan, las redes de comunicación colapsan, los hospitales funcionan bajo mínimos y la desinforma- ción se multiplica. Solo los profesionales con formación específica en seguridad integral están preparados para actuar de manera eficaz ante estos escenarios, minimizando el impacto y evitando la es- calada del riesgo. El poder de la formación La formación, tanto de grado como con- tinua, especializada y multidisciplinar, debe ser un pilar estratégico que aporte luz para entender el mapa completo del riesgo, interpretar señales tempranas, colaborar interinstitucionalmente y lide- rar con eficacia en situaciones de crisis. Sin embargo, la próxima crisis no será una cuestión de si ocurrirá, sino de cuándo. Invertir en formación en se- guridad integral no es un gasto, es una inversión en resiliencia, estabilidad y confianza social. Si quiere conocer nuestra formación tanto en grados oficiales como en for- mación permanente, visita www.uab. cat/prevencion-seguridad-integral. Seguridad con mucha luz D ra . M ontserrat I glesias L ucía D irectora de P revención y S eguridad I ntegral (EPSI-UAB) Solo los profesionales con formación específica en seguridad integral están preparados para actuar de manera eficaz ante escenarios complejos
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