/ Enero-Febrero 2026 170 Así opinan Considero que el sector se encuentra en un momento clave que determinará su supervivencia y puesta en valor en los próximos años. En un entorno de amenazas híbridas, el perfil del personal de seguridad tiene que evolucionar, emergiendo figuras tecnificadas con capacidad de interacción con tecnologías mucho más complejas que las que dieron origen a la categorización de las especialidades en la primera Ley de Seguridad Privada. De nada sirve que los departamentos de seguridad se esfuercen en dotar a las instalaciones de las últimas tecnologías si no pueden ser explotadas de forma eficiente por el personal que las gestiona en los centros de control, que se ve superado por su complejidad. Asimismo, el encorsetamiento de la tecnología por parte del regulador, por miedo a lo desconocido, hace que parte de las bondades de la interacción de sistemas se pierdan en busca de una falsa sensación de anonimato. La redefinición de la seguridad vendrá por la integración de todos los elementos del sistema, más allá de los dispositivos de seguridad en edificios inteligentes, hasta ser transparentes al usuario y eficaces para el gestor de la seguridad y del inmueble. Esto aportará valor al negocio y mejoras en todos los procesos, tanto propios de la seguridad como ajenos. En el entorno sanitario, la seguridad corporativa vive un momento de transformación profunda impulsado por tres vectores claros: un panorama de amenazas cada vez más complejo, un marco regulatorio más exigente y la obligación de hacer más con menos recursos. En este contexto, varias tecnologías están redefiniendo la manera en la que los departamentos de seguridad previenen, detectan y responden a los riesgos. La videovigilancia inteligente, apoyada en analítica avanzada e inteligencia artificial, se ha convertido en una herramienta clave para anticipar incidentes, gestionar flujos de pacientes y visitantes, detectar situaciones de riesgo y mejorar la seguridad clínica y laboral sin interferir en la actividad asistencial. Por su parte, los sistemas de control de accesos evolucionan hacia soluciones más flexibles y seguras, integrando biometría, credenciales móviles y segmentación de áreas críticas. Esto permite cumplir con las exigencias normativas, proteger espacios sensibles como quirófanos o farmacias y, al mismo tiempo, facilitar la operativa diaria del personal sanitario. Finalmente, la convergencia entre seguridad física y ciberseguridad es ya una necesidad en el sector salud. Plataformas integradas que permiten una visión global del riesgo, optimizan la respuesta ante incidentes y refuerzan la resiliencia de unas organizaciones cada vez más digitalizadas y expuestas a amenazas híbridas. “El perfil del personal de seguridad tiene que evolucionar” IGNACIO PAÑOS Director de Seguridad del Hospital Universitario 12 de Octubre “La convergencia entre seguridad física y ciber es ya una necesidad” FRANCISCO ÁNGEL FERNÁNDEZ Director de Seguridad y Orden Interno del Hospital Universitario de Getafe
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