/ Enero-Febrero 2026 174 Así opinan La seguridad corporativa ha dejado de ser una función reactiva para convertirse en un ecosistema inteligente e integrado. Esta transformación se basa en la convergencia de seguridad física, ciberseguridad y datos, un proceso impulsado por la inteligencia artificial (IA), la conectividad y el cumplimiento regulatorio. La IA y el machine learning analizan grandes volúmenes de información en tiempo real –logs, vídeo o tráfico de red– para detectar patrones anómalos o amenazas antes de que se materialicen. En este sentido, la seguridad física inteligente, el IoT y los controles de acceso se integran en plataformas unificadas que fusionan la protección física y digital, permitiendo monitorización continua, alertas tempranas y gestión remota de sedes. Asimismo, la automatización cubre brechas mediante el uso de robots y drones en entornos de alto riesgo o falta de personal. Este ecosistema se refuerza con arquitecturas Zero Trust, autenticación multifactor y cifrado avanzado, apoyándose en el procesamiento de IA en el edge (sensores o gateways). Actualmente, las organizaciones migran hacia plataformas que integran seguridad y gestión de edificios inteligentes en un solo entorno. Este enfoque híbrido mejora la eficiencia operativa, facilita el cumplimiento normativo y permite una visión global de los riesgos para la toma de decisiones en tiempo real. Hoy en día, la seguridad corporativa está enfocada a ser preventiva más que reactiva, aprovechando las mismas herramientas que la tecnología actual pone en nuestras manos y que, al mismo tiempo, son la base de las amenazas y ataques que podamos sufrir. Con los niveles alcanzados, sobre todo con el uso y aplicación de la inteligencia artificial, las protecciones básicas, que antaño eran suficientes, hoy no tienen la capacidad adecuada para soportar un ciberataque, lo que nos hace más vulnerables a este tipo de delitos. Es por ello que se hace imprescindible una buena formación de todo el personal, para que sean capaces de detectar posibles amenazas, así como un control exhaustivo en el uso de periféricos y acceso a la red. Por otra parte, muchas de las herramientas que podríamos usar –como la identificación facial para detectar personas que tengan sanciones con prohibición de entrada a recintos deportivos, o los controles de acceso biométricos para la gestión de paso en zonas restringidas– no son aplicables debido a las restricciones del Reglamento de Inteligencia Artificial de la Unión Europea y de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales. Es por ello que tenemos que buscar un equilibrio que nos permita protegernos sin traspasar los límites establecidos. “El enfoque híbrido mejora la eficiencia operativa” NIEVES BEITIA LLUVA Responsable de Seguridad del Grupo Mercedes-Benz “Se hace imprescindible una buena formación de todo el personal” MANUEL CASARRUBIO Y SALVADOR LLINARES Director de Operaciones y Seguridad y delegado del director de Seguridad del Villarreal C.F.
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