/ Enero-Febrero 2026 94 SOLUCIONES DE SEGURIDAD InvisiFence: sensores enterrados con IA En la protección de instalaciones críticas, la operatividad no se limita a detectar al intruso; también es necesario conocer al instante si la amenaza es real y actuar en consecuencia. La seguridad ha evolucionado desde las vallas y cámaras hacia sistemas inteligentes que trabajan integrados de forma imperceptible. Sicuralia encabeza este cambio con una propuesta basada en sensores invisibles coordinados con cámaras con inteligencia artificial (IA) embebida. El nuevo sensor InvisiFence utiliza dispositivos sísmicos enterrados que crean una barrera virtual de hasta seis metros de ancho con un mínimo de obra civil. Al estar ocultos bajo tierra, estos dispositivos resultan inmunes a condiciones meteorológicas adversas, como la niebla o la lluvia, y quedan protegidos contra actos de vandalismo o cortes intencionados de cables. Para aplicaciones especiales, los sensores InvisiFence están también disponibles para funcionamiento autónomo de despliegue rápido, alimentados por baterías de larga duración y comunicaciones encriptadas vía radio. Para escenarios que requieren una alta precisión, el sensor enterrado de presión diferencial PPS ofrece una resolución de hasta dos metros, permitiendo definir zonas de detección mediante software sin las limitaciones del hardware tradicional. Por otro lado, la tecnología de radiofrecuencia enterrada RFC Plus genera un campo electromagnético volumétrico que discrimina intrusos por su conductividad y tamaño, ignorando pequeños animales y centrándose en amenazas reales. En otro orden de magnitud, para perímetros de hasta 100 kilómetros, el sensor FiPRO transforma un cable de fibra óptica en miles de sensores acústicos virtuales mediante tecnología DAS C-OTDR, detectando perturbaciones con una precisión de hasta cuatro metros. Integración con cámaras e IA El potencial de estos nuevos sensores se obtiene al integrarlos con cámaras de videovigilancia equipadas con motores de IA, al aplicar un proceso automatizado de tres fases: detección, verificación y seguimiento. Cuando un sensor enterrado detecta una perturbación, el sistema envía de forma instantánea las coordenadas a una cámara PTZ. Esta cámara no solo se posiciona en el lugar de la intrusión, sino que aplica algoritmos de aprendizaje profundo para analizar la escena. De hecho, la IA clasifica el objeto detectado como una persona, un vehículo o un animal. La información obtenida de las cámaras es compartida con el sensor enterrado que ha originado el evento para confirmar entre ambos si la amenaza es real antes de activar una respuesta de alerta. Tal como explica Sicuralia, esto reduce drásticamente la tasa de falsa alarma (FAR/NAR) y la carga de trabajo de los operadores. La robustez de estas soluciones se completa con su capacidad de integración en plataformas de gestión de vídeo (VMS) y PSIM, como Hexagon DC3 Video, Desico Vigiplus, Milestone o Genetec. Toda la información, desde la detección enterrada inicial hasta el vídeo de alta resolución grabado por el servidor, se almacena para su posterior análisis forense y optimización del sistema. Esto permite a los gestores de seguridad mantener una posición de anticipación ante cualquier intrusión potencial. SICURALIA ANTI-INTRUSIÓN
RkJQdWJsaXNoZXIy MTI4MzQz