Seguritecnia 518

/ Marzo-Abril 2026 7 “Ser lo que soy, no es nada sin la Seguridad” (Shakespeare) JAVIER BORREDÁ Director de Seguritecnia Carta del Director La seguridad del futuro será, sin duda, más tecnológica, más regulada y, sobre todo, más resiliente De la protección reactiva a la resiliencia El sector de la seguridad privada ha vivido en estos últimos meses un arranque de año especialmente intenso, marcado por tres grandes focos de atención: el balance de SICUR 2026, el desarrollo e implicaciones de la Directiva CER y la celebración del Congreso PRYC. Tres citas que, desde perspectivas complementarias, reflejan la transformación profunda que atraviesa la seguridad en un contexto cada vez más exigente y complejo. SICUR 2026 ha vuelto a posicionarse como el principal escaparate de innovación y tendencias del sector. En esta edición, ha quedado patente que la tecnología ya no es un elemento diferenciador, sino el eje sobre el que se articula toda la propuesta de valor. La inteligencia artificial aplicada a la videovigilancia, la analítica avanzada y la integración de sistemas han protagonizado buena parte de las soluciones presentadas. Asimismo, la convergencia entre seguridad física y ciberseguridad se consolida como un estándar operativo, impulsando modelos de gestión más integrales. No obstante, la feria también ha puesto de relieve desafíos clave: la necesidad de garantizar la ciberprotección de sistemas conectados, mejorar la interoperabilidad y afrontar, de manera decidida, la falta de talento especializado. En paralelo, la Directiva CER (de Resiliencia de las Entidades Críticas) sigue avanzando como uno de los pilares regulatorios que marcarán el futuro inmediato del sector. Su enfoque introduce un cambio sustancial: pasar de una lógica centrada en la protección a otra basada en la resiliencia. Esto implica que las organizaciones deben ampliar su visión del riesgo, incorporar amenazas híbridas y reforzar sus capacidades de respuesta y recuperación. Para la seguridad privada, este nuevo marco representa una oportunidad clara para evolucionar hacia servicios más estratégicos, donde la consultoría, la planificación y la continuidad de negocio adquieren mayor protagonismo. Al mismo tiempo, exige un esfuerzo de adaptación y especialización que no todas las organizaciones están aún en condiciones de asumir. Por su parte, el Congreso PRYC ha vuelto a consolidarse como un foro de referencia para el análisis y debate en torno a la protección y resiliencia de infraestructuras críticas. En esta edición, el congreso ha abordado de forma directa los retos derivados del nuevo contexto normativo y tecnológico, con especial atención a la implementación de la Directiva CER. Las intervenciones han coincidido en señalar la importancia de la colaboración público-privada, la necesidad de compartir información y la urgencia de desarrollar una cultura de seguridad más transversal. Además, se ha puesto el foco en la gestión de crisis y la capacidad de adaptación ante escenarios cada vez más inciertos. La coincidencia de estos tres elementos en el arranque del año no hace sino reforzar una idea clave: el sector de la seguridad privada está evolucionando hacia un modelo más sofisticado, donde la tecnología, la regulación y la cooperación son inseparables. El reto no es solo incorporar nuevas herramientas o cumplir con nuevas normativas, sino integrar todo ello en una estrategia coherente que permita anticipar riesgos y garantizar la continuidad de las organizaciones. En definitiva, 2026 comienza con señales claras de cambio y con oportunidades relevantes para quienes sepan interpretarlas. La seguridad del futuro será, sin duda, más tecnológica, más regulada y, sobre todo, más resiliente.

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