Seguritecnia 518

/ Marzo-Abril 2026 80 Entrevista No obstante, también es cierto que se trata de un sector poco visible, ya que los sistemas de PCI solo se perciben cuando fallan o cuando se produce un incendio. Aun así, desde Tecnifuego, como patronal del sector, somos optimistas y estamos esperanzados con esta evolución. Para finalizar, si pudiera impulsar una única medida urgente para mejorar la seguridad contra incendios en España, ¿cuál sería? Sin duda, sería reforzar la comunicación dirigida a la ciudadanía, en un nivel similar al que existe en materia de seguridad vial, por ejemplo, con las campañas de la Dirección General de Tráfico. Es fundamental que la población conozca pautas básicas de actuación ante un incendio. Por ejemplo, algo tan sencillo como cerrar las puertas puede resultar clave. Mantener cerradas las puertas de garajes o de comunicación en los pasillos de viviendas evita, en primer lugar, la propagación del humo –que es el principal causante de fallecimientos por intoxicación– y, además, limita la expansión del fuego fuera de las zonas afectadas. Para nosotros, se trataría de una medida primordial y fundamental. lo que dificulta el acceso a esas zonas. Precisamente por ello, desde Tecnifuego estamos trabajando de forma intensa en estos ámbitos. De hecho, en 2025 organizamos varias jornadas en cinco ciudades españolas, bajo el nombre de “Día del Fuego”, centradas en incendios de baterías y placas solares. ¿Cómo valora la situación del talento en el sector de la PCI y qué falta para reforzarlo? En estos momentos estamos empezando a notar la incorporación de nuevos talentos, especialmente personas jóvenes con una mayor preparación técnica que en años anteriores. Como ocurre en muchos sectores, la evolución tecnológica está impulsando esta tendencia, y la PCI se ha convertido en un ámbito con una base tecnológica muy relevante, en el que la electrónica se suma a la mecánica tradicional. Además, con la puesta en marcha de formación profesional específica, esperamos que esta incorporación se refuerce en los próximos años. En este sentido, confiamos en que las nuevas generaciones puedan aportar conocimientos y contribuir al avance del sector. A partir de ahora, son las comunidades autónomas las que deben desarrollarlo para que pueda impartirse en los centros de formación profesional. En cualquier caso, consideramos que es una medida muy importante y necesaria, ya que el sector requiere un alto grado de especialización. Además, entendemos que las nuevas generaciones pueden aportar conocimientos muy relevantes, especialmente en ámbitos como la electrónica, la informática o los sistemas digitales, que hoy en día son fundamentales en la PCI. Nuevos escenarios como la electrificación o el almacenamiento energético están introduciendo riesgos distintos. ¿Está preparada la normativa vigente para dar respuesta a estos desafíos? Se trata de una cuestión compleja, porque la respuesta no puede ser ni un sí ni un no rotundo. Actualmente, la aparición de nuevos productos, como las baterías –especialmente las de ion-litio– o las instalaciones solares, está generando una transformación importante en el ámbito de la PCI. En el caso de las baterías, estamos empezando a tener una mayor concienciación, pero lo cierto es que se trata de incendios muy difíciles de extinguir. Por ello, la normativa debe adaptarse con mayor rapidez, algo que todavía no está ocurriendo al ritmo necesario, aunque sí se está avanzando en esa dirección. El objetivo, al menos, es poder controlar estos incendios para evitar su propagación a otros elementos. En cuanto a las placas solares, el problema es similar. Los edificios, especialmente las naves industriales, no estaban diseñados para tener instalaciones activas en cubierta. Esto complica la intervención de los bomberos, ya que las placas pueden seguir generando electricidad incluso en caso de incendio,

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