/ Septiembre-Octubre 2026 18 Seguridad en Hospitales Durante años hemos construido buena parte de nuestros sistemas de seguridad alrededor de una pregunta aparentemente inevitable: ¿qué ha salido mal? Analizamos incidentes, investigamos errores, buscamos causas, establecemos medidas correctoras y tratamos de evitar que aquello vuelva a suceder. Esto es necesario, y seguirá siéndolo. Pero existe otra pregunta que quizá deberíamos formular con la misma intensidad: ¿qué hace posible que las cosas salgan bien la mayor parte del tiempo? La diferencia no es únicamente semántica; supone cambiar el lugar desde el que observamos la seguridad. Comprender el éxito El enfoque tradicional, conocido como Safety-I, entiende la seguridad fundamentalmente como la reducción del número de cosas que salen mal. El análisis de incidentes y eventos adversos resulta esencial para identificar riesgos y corregirlos. Safety-II propone ampliar esa mirada: comprender cómo las personas y las organizaciones consiguen que las cosas funcionen correctamente en las condiciones reales de trabajo, con toda su complejidad, variabilidad e incertidumbre. Pero atención, no se trata de elegir entre ambos modelos. Práctica cotidiana Esta forma de entender la seguridad ha encontrado un terreno especialmente fértil en el ámbito sanitario. El NHS británico, por ejemplo, ha incorporado progresivamente principios inspirados en Safety-II a su estrategia de seguridad del paciente y a sus programas de cultura de seguridad, promoviendo el aprendizaje tanto de los incidentes como de la práctica cotidiana que permite que el sistema funcione. Y una de las experiencias que mejor representa esta evolución nació en 2014 en el Birmingham Children’s Hospital. Antes de ‘Safety-II’ El intensivista pediátrico Adrian Plunkett puso entonces en marcha Learning from Excellence, una iniciativa que permitía a los profesionales comunicar y reconocer situaciones en las que un compañero había realizado un trabajo especialmente valioso. La propuesta partía de una intuición sencilla: si los sistemas de seguridad disponen de mecanismos para registrar lo que sale mal, ¿por qué no crear también espacios para conocer aquello que funciona bien? Con el tiempo, los miles de relatos recogidos mostraron algo todavía más interesante. Muchas de aquellas experiencias no eran grandes gestas extraordinarias, sino pequeñas adaptaciones, improvisaciones, gestos de colaboración y soluciones cotidianas que permitían que el trabajo saliera adelante en circunstancias complejas. El propio Plunkett ha explicado posteriormente que LfE no nació como una aplicación deliberada de Safety-II, ya que cuando creó el programa todavía no conocía ese concepto. Fue después cuando reconoció la convergencia entre ambos enfoques. Esta circunstancia resulta especialmente reveladora, porque demuestra que Safety-II no tiene por qué ser una receta cerrada. Es, sobre todo, una manera diferente de formular preguntas. Iniciativa ‘Pulso’ En el Hospital Universitario de Getafe nos hemos planteado precisamente una de esas preguntas: ¿podemos hacer que la seguridad esté más cerca de las personas? De esa reflexión nace Pulso, una iniciativa propia de la Unidad de Seguridad que pretende avanzar hacia una seguridad más proactiva, participativa y ¿Y si la seguridad también pudiera aprender de lo que hacemos bien? Francisco Ángel Fernández Sánchez Director de Seguridad del Hospital Universitario de Getafe
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