/ Septiembre-Octubre 2026 20 Seguridad en Hospitales La gestión de emergencias ha evolucionado desde modelos centrados principalmente en recursos materiales, infraestructuras y procedimientos técnicos hacia enfoques que incorporan de forma creciente el estudio del comportamiento humano. La evidencia científica demuestra que las respuestas individuales y colectivas ante una situación de amenaza constituyen un elemento decisivo para el éxito de los procedimientos de evacuación y recuperación. Lejos de los estereotipos que asocian las emergencias con conductas irracionales o caóticas, la mayoría de las personas mantienen comportamientos cooperativos, buscan apoyo social y actúan guiadas por vínculos significativos. Diversos modelos procedentes de la psicología, la psiquiatría y las ciencias sociales permiten comprender estas respuestas. Estas perspectivas coinciden en que la conducta humana durante una emergencia está influida por factores biológicos, emocionales, cognitivos, sociales y contextuales que interactúan de manera dinámica. Fase previa El análisis del comportamiento humano puede estructurarse en tres fases fundamentales: antes, durante y después de la emergencia. En la fase previa, la percepción del riesgo desempeña un papel central. Las personas no responden únicamente a amenazas objetivas, sino también a la interpretación subjetiva que realizan del peligro. Variables como la experiencia previa, las creencias personales, la influencia social y determinados sesgos cognitivos condicionan la reacción individual y colectiva. En este sentido, la formación, los simulacros, la cultura preventiva y los planes de autoprotección constituyen herramientas esenciales para favorecer conductas adaptativas y reducir la incertidumbre. Emergencia Durante la emergencia se activan procesos emocionales complejos caracterizados por la aparición de miedo, ansiedad, estrés e incertidumbre. Tradicionalmente se ha destacado la respuesta de lucha o huida, aunque también son frecuentes las reacciones de bloqueo temporal mientras las personas intentan comprender la situación. Paralelamente, emergen fenómenos de conducta colectiva que suelen manifestarse mediante cooperación, ayuda mutua y solidaridad. Estas respuestas resultan especialmente relevantes cuando existen vínculos previos entre los afectados. La toma de decisiones se encuentra condicionada por la presión temporal, la calidad de la información disponible y la presencia de líderes capaces de transmitir confianza y orientación. Por ello, la comunicación eficaz constituye una herramienta estratégica fundamental para el control de la crisis y fomentar y utilizar los comportamientos favorables a la gestión, corrigiendo los que influyen de manera negativa. Recuperación Tras la emergencia se inicia una fase de recuperación que abarca tanto dimensiones individuales como comunitarias. El apoyo social y los recursos asistenciales disponibles desempeñan un papel protector frente a las posibles consecuencias psicológicas del evento. La recuperación implica reconstruir la confianza, identificar aprendizajes y fortalecer la resiliencia organizacional y comunitaria para afrontar futuras situaciones adversas. Pacientes con TMG Estos principios adquieren una relevancia particular en el ámbito sanitario y, muy especialmente, en los dispositivos destinados a la atención de personas con trastorno mental grave (TMG). La evacuación de estos pacientes representa uno de los escenarios más complejos dentro de la gestión de emergencias saComportamiento humano en emergencias: pacientes con trastorno mental grave José Olmedilla Director de Seguridad del Hospital Universitario José Germain
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