/ Septiembre-Octubre 2026 24 Seguridad en Hospitales El hospital constituye una organización compleja, crítica y permanentemente expuesta a una extraordinaria heterogeneidad de riesgos. Su funcionamiento ininterrumpido, la elevada concentración y movilidad de personas, la diversidad de procesos asistenciales y de soporte, su necesaria accesibilidad y su dependencia tecnológica configuran un sistema en el que convergen riesgos físicos, antisociales, laborales, biológicos, químicos, radiológicos, tecnológicos, electromédicos, cibernéticos, de incendio y explosión, de infraestructuras y suministros, así como los derivados de la información clínica, entre otros. A ellos se suman riesgos específicos asociados a la quimioterapia, radioterapia, medicina nuclear y fuentes radiactivas, además de las agresiones y la violencia en el entorno sanitario. Esta complejidad adquiere también una dimensión jurídica singular, al integrarse la Salud en el Sistema español de Protección de Infraestructuras o entidades Críticas. Las infraestructuras sanitarias que reúnen los requisitos establecidos por la legislación específica tienen la consideración de infraestructuras críticas de iure, condición que debe distinguirse de la posterior designación de la entidad responsable como operador crítico. La seguridad hospitalaria debe entenderse, por tanto, desde una perspectiva integral y sistémica como “la condición y garantía de que trabajadores, pacientes, visitantes, acompañantes y proveedores, así como infraestructura, instalaciones, información, datos, tecnología, dotación y equipamiento, estén libres de riesgos o, cuando estos existan, se encuentren adecuadamente controlados. En consecuencia, las distintas capas de seguridad no pueden funcionar como compartimentos estancos, sino que deben converger en un mismo objetivo: la seguridad del paciente y la continuidad asistencial. Esta concepción adquiere una nueva dimensión con el hospital digital y la inteligencia artificial (IA). La IA puede ayudar a detectar una amenaza antes de que llegue al paciente, pero también convertirse en un nuevo vector de ataque cuando dispone de datos, herramientas y capacidad de actuación. La seguridad ya no puede dividirse entre informática, seguridad física, instalaciones o asistencia, todo forma parte de un mismo sistema. Un hospital puede disponer de un Security Operations Center (SOC) y ser vulnerable a través de un proveedor externo, contar con una excelente seguridad física y una red clínica insuficientemente segmentada, disponer de copias de seguridad y carecer de capacidad para recuperar un sistema clínico en tiempo útil, o desplegar un modelo de IA extraordinariamente preciso y alimentarlo con datos manipulados. La vulnerabilidad de una sola capa puede comprometer el conjunto y terminar afectando a aquello que todas ellas deben proteger, el paciente. IA en la asistencia sanitaria La IA ya se utiliza para extraer información de historias clínicas, detectar patrones, apoyar el diagnóstico, anticipar deterioros, optimizar recursos y mejorar determinados procesos asistenciales. Las investigaciones españolas con tecnologías de procesamiento de lenguaje natural como EHRead han demostrado, por ejemplo, la capacidad de extraer información clínica de texto no estructurado a gran escala y convertirla en variables útiles para investigación y gestión asistencial. En sepsis existe una amplia línea de investigación sobre modelos predictivos destinados a identificar precozmente a pacientes de riesgo. Una revisión sistemática y metaanálisis reciente de 2026, que sintetizó 36 estudios con 98 modelos, encontró un área bajo la curva Seguridad y resiliencia hospitalaria. La IA como riesgo de 4.ª generación Dr. Martín González y Santiago Doctor en Medicina, Seguridad y Derecho Investigador (UFP-C y UI-1) y profesor Universitario (UFP-C). Delegado del OSICH en Canarias
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