Seguritecnia 521

/ Septiembre-Octubre 2026 54 Opinión Abres un pliego de licitación y ahí está: “Se requerirá conformidad con el Esquema Nacional de Seguridad (ENS)”. Tu empresa lleva años instalando sistemas de alarma, gestionando centrales receptoras o prestando servicios de vigilancia. Sabes lo que haces. Pero ahora también te piden demostrar cómo proteges la información y los sistemas que sostienen esos servicios. Y no es solo la Administración Pública. Cada vez más clientes privados en banca, energía o infraestructuras críticas exigen a sus proveedores de seguridad demostrar cumplimiento normativo. La pregunta ya no es si el ENS te va a llegar. Es cuándo. Y sobre todo: qué deberías hacer antes de lanzarte a certificar. ¿Aplica a mi empresa? El ENS puede aplicar a los sistemas de tu empresa cuando, en virtud de un contrato, sustentan servicios o soluciones prestados a una entidad del sector público para el ejercicio de sus competencias. No a toda tu empresa ni a todos tus contratos, sino a esos sistemas concretos. Una central receptora que recibe señales de un organismo público, un sistema de videovigilancia que graba las instalaciones de un ayuntamiento o la aplicación con la que gestionas rondas y partes de incidencias pueden quedar dentro del alcance si sustentan el servicio contratado. Dependerá en cada caso del contrato, del funcionamiento del servicio y de quién opera cada sistema. Pero la obligación legal es solo una parte del panorama. La directiva europea NIS2 refuerza el control de los riesgos de ciberseguridad en la cadena de suministro, y las organizaciones afectadas están elevando las exigencias a sus proveedores. En ese contexto, el ENS, por su rigor y por el respaldo del Centro Criptológico Nacional, se utiliza cada vez más como referencia para acreditar buenas prácticas de ciberseguridad. No disponer de esa acreditación puede dejar fuera de contratos que antes se ganaban por experiencia y trayectoria. Antes de empezar Tres cosas que debes tener claras antes de empezar: 1. Lo primero que conviene entender es que la categoría del ENS no la elige tu empresa. Depende del impacto que tendría un incidente de seguridad sobre los sistemas que sustentan los servicios que prestas, medido en cinco dimensiones: disponibilidad, integridad, confidencialidad, autenticidad y trazabilidad. El ENS establece tres categorías de seguridad –Básica, Media y Alta– y de esa categoría depende todo lo demás. Para la categoría Básica suele bastar con una declaración de conformidad mediante autoevaluación documentada, aunque también es posible optar voluntariamente por una certificación externa. Para las categorías Media y Alta se necesita una auditoría formal por una entidad acreditada por ENAC (Entidad Nacional de Acreditación). Certificación ENS para pymes de seguridad privada: qué hacer Ángela Escobar Mimbrera CEO de Laguun Es importante saber cuándo aplica, cuánto cuesta y por qué conviene hacer un diagnóstico de cumplimiento antes de certificar

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