Seguritecnia 521

/ Septiembre-Octubre 2026 7 “Ser lo que soy, no es nada sin la Seguridad” (Shakespeare) JAVIER BORREDÁ Director de Seguritecnia Carta del Director Ceuta deja una cuestión que merece una reflexión profunda: ¿estamos aprovechando lo suficiente todas las capacidades de seguridad disponibles? La seguridad debe convertirse en herramienta estratégica La seguridad vuelve a situarse en el centro del debate. Lo hemos comprobado este verano en Ceuta, donde una crisis migratoria sin precedentes ha puesto a prueba las capacidades de las administraciones y ha obligado al Estado a desplegar recursos extraordinarios. El propio Gobierno reconoció, mediante el Real Decreto 681/2026, que la situación había superado las capacidades ordinarias de gestión y seguridad ciudadana y declaró la situación de interés para la seguridad nacional. Pero más allá de las cifras y de los dispositivos desplegados, Ceuta deja una cuestión que merece una reflexión profunda desde nuestro sector: ¿estamos aprovechando suficientemente todas las capacidades de seguridad disponibles? La seguridad privada ha vuelto a demostrar que es un actor imprescindible. Empresas, hospitales, centros de acogida y otros servicios esenciales han tenido que reforzar sus dispositivos. Tres vigilantes del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) fueron recientemente agredidos cuando intervenían para mediar en una pelea, mientras que profesionales sanitarios del Tarajal han comenzado a realizar determinadas visitas domiciliarias acompañados por guardias de seguridad. Son ejemplos que deberían servir para superar definitivamente la visión de la seguridad privada como un recurso auxiliar. En situaciones de presión extraordinaria, sus profesionales forman parte de la primera línea de protección de personas, instalaciones y servicios esenciales. Y precisamente por ello, la gestión de la crisis de Ceuta merece explicaciones. No se trata de cuestionar el trabajo de policías, guardias civiles, militares, sanitarios o vigilantes, cuyo esfuerzo ha sido evidente. Se trata de preguntarnos si la respuesta institucional fue suficientemente anticipada, coordinada y dimensionada. El Gobierno ha publicado posteriormente los informes y comunicaciones disponibles sobre los acontecimientos de julio y ha reforzado el dispositivo fronterizo, pero la propia declaración de interés para la seguridad nacional evidencia que las capacidades ordinarias resultaron insuficientes. La seguridad no puede gestionarse únicamente cuando la emergencia ya está encima de la mesa. Necesita planificación, inteligencia, coordinación y recursos. Ese mismo principio protagoniza esta edición de Seguritecnia, dedicada a la seguridad hospitalaria. Los hospitales son infraestructuras especialmente complejas: deben permanecer abiertos, accesibles y operativos las 24 horas, al mismo tiempo que afrontan riesgos crecientes. Protegerlos exige integrar tecnología, procedimientos, seguridad pública y privada, ciberseguridad y una adecuada gestión de accesos y emergencias. Y en esa arquitectura tienen también un papel esencial las centrales receptoras de alarmas (CRA). Mientras el número de conexiones continúa creciendo, el número de CRA habilitadas se ha reducido de forma significativa durante los últimos años. El sector afronta así el reto de evolucionar tecnológicamente, adaptarse a nuevas amenazas y encontrar un marco regulatorio acorde con la realidad actual. Ceuta, los hospitales y las CRA tienen algo en común: nos recuerdan que la seguridad solo funciona cuando se anticipa, se coordina y se dota de recursos. Ese debe ser nuestro objetivo como sector: que la seguridad deje de ser una respuesta a la emergencia para convertirse, definitivamente, en una prioridad estratégica.

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