Seguritecnia 334
36 SEGURITECNIA Octubre 2007 S EG63*%A% E/ E /T*%A%ES ' */A/$*E3AS guridad del Estado y los Cuerpos de Policía de la Comu- nidad Autónoma, en aquellas autonomías en las que esté constituida”. Teniendo en cuenta lo expuesto, puedo asegurar que es imposible que se traten y coordinen todos los temas de- lictivos, puntualmente, lo que nos lleva a que varios fun- cionarios, de los distintos cuerpos se encuentren investi- gando los mismos delitos, en detrimento del esclareci- miento de otros. Como consecuencia se pierde mu- chísima información que, en caso contrario, ayudaría, y mucho, a la eficacia y eficiencia, deseada, en la represión del delito. Existe una carencia de bidireccio- nalidad en la colaboración entre es- tos Cuerpos y el sector de Seguridad Privada. Salvo en casos muy puntuales, la información siempre va en una sola dirección, es decir, de los Departa- mentos de Seguridad hacia las Fuer- zas y Cuerpos de Seguridad, bien por nuestra propia iniciativa, bien como respuesta a solicitudes pun- tuales. Voy a poner un ejemplo que de- termina mi afirmación: cuando una oficina sufre un hurto al descuido no se participa, el NodVs operaOdi y las características de los autores, al resto de oficinas de la zona, sean de la entidad que sea. Si se hiciera conseguiríamos, nosotros, minimizar el riesgo de sufrir delitos como aquel, además de dar in- formación a las Fuerzas de Seguridad faci litando la identificación e incluso la detención de los autores. Recientemente, y por parte de ambos Cuerpos, se han establecido protocolos de coordinación pero, a mi jui- cio, no es suficiente ya que sólo se refiere a la recepción de información y no tanto a la transmisión de la misma en un sentido estrictamente bidireccional. Del mismo modo falta unidad de criterios de inter- pretación, con respecto a la legislación de Seguridad Pri- vada, por parte de las unidades competentes. Donde debería primar la objetividad, lo hace, con fre- cuencia, la subjetividad de los miembros de las unidades provinciales, siempre bajo los criterios generales plantea- dos pero, muchas veces, rizando el rizo. Esta situación me hace pensar, a veces, que deberíamos tener en el departamento un diario en donde quedara ref lejado las diferentes puntualizaciones que nos piden las diferentes unidades, para de este modo poder evitar errores y malas interpretaciones. Con las empresas de seGuridad Por desgracia, hay dos circunstancias que condicionan la actuación de las empresas de seguridad de instalación de sistemas, una que aparenta que lo único que quie- ren es incrementar el número de clien- tes, tirando precios, y la otra, que es con- secuencia de la anterior, es la disminución de la calidad del producto y del servicio. Esta situación trae consigo graves pro- blemas en el sector como, por ejemplo, el incremento de las falsas alarmas. En este incremento salimos perjudi- cadas, generalizando, las entidades obli- gadas a implantar medidas de seguridad obligatorias, ya que se nos engloba con los particulares, cuando en realidad el por- centaje de falsas alarmas, en nuestros es- tablecimientos, es irrisorio. La información y colaboración entre estas empresas y los responsables del sector de seguridad privada es, prác- ticamente, nula y no se tiene en cuenta la profesionalidad de éstos en cuanto al NodVs operaOdi de los delincuen- tes, cuestión que debería ser imprescindible para acome- ter medidas técnicas para minimizar los riesgos. Muchas veces me he preguntado el porqué los fabri- cantes de cajeros no instalan detectores en los que se re- coja los elementos de seguridad que poseen las tarjetas de crédito, al igual que se ha instalado la detección de este tipo de elementos, con relación a los billetes, en los recicladores de efectivo. Aplicando este tipo de disposi- tivos se minimizaría, muchísimo, el doblaje de las tarje- tas de crédito. Con nuestras entidades En cuanto se refiere a la organización, en general, pode- mos decir que: El departamento de seguridad viene obligado a su im- plantación por la legislación de Seguridad Privada, por ende, no se constituye, voluntariamente, como una uni- dad de negocio, más bien se le considera de gasto. Al ser un gasto no se le considera como un medio para alcanzar una mayor calidad en beneficio de la entidad. h%xiste una carencia de bidireccionalidad en la colaboración entre estos Cuerpos y el sector de Seguridad Privadav
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