Seguritecnia 359
40 SEGURITECNIA Diciembre 2009 III Congreso Profesional de Directores de Seguridad “Con el tiempo, se ha conseguido un reconocimiento social e institucional del escolta" José María Pérez de Mendiguren Director de Operaciones de Ombuds cuestión y supuso “un salto cuantitativo extraordinariamente importante” en re- lación con la protección de las personas. Hasta ese año, la actividad no fue regu- lada, pero su promulgación supuso un “antes y un después” para la profesión. El año 1995 marcaba también un punto de inf lexión, según Pérez de Mendiguren, tras el asesinato de Gre- gorio Ordóñez, teniente de alcalde del Ayuntamiento de San Sebastián, a ma- nos de la banda terrorista ETA. El direc- tor de Operaciones de Ombuds, ma- nifestó que a raíz del suceso, partidos políticos como el PP, al que pertenecía Ordóñez, tomaron la decisión de prote- ger a sus cargos electos en el País Vasco. A medida que fue aumentando la ac- tividad terrorista, junto con otras ame- nazas, en los años posteriores, lo hizo también el número de profesionales re- queridos para llevar a cabo labores de escolta. “Esto implicó un enorme reto para las empresas de seguridad, para quien las contrataba y para los primeros directores de Seguridad, que hubieron de acometer esta actividad de forma muy rápida”, aseguró Pérez de Mendi- guren. La estadística da muestra de ello. En un gráfico con cifras “aproximadas“ elaborada por el responsable de Om- buds en base a los datos de los que dis- pone la Unidad Central de Seguridad Privada del Cuerpo Nacional de Policía, reflejó el incremento paulatino del nú- mero de escoltas privados desde 1995 hasta la actualidad. Antes de ese año, la cantidad de profesionales de la protec- ción personal era “muy reducida”, pero a partir por atentados de ETA en el País Vasco y Navarra se produjo un “salto im- portante”. El año 1998 mostró una re- ducción de las contrataciones a causa de la tregua declarada por la organiza- ción terrorista. Durante el periodo que duró, “el número de servicios se redujo drásticamente en el caso de la protec- ción de políticos, y eso duró hasta la ruptura [de la tregua]”. Con la reanudación de los atentados, los servicios de escolta “se vuelven a ac- tivar”, no sólo en el ámbito político sino también en el empresarial. “El gran con- glomerado de servicios se encuentra concentrado en País Vasco y Navarra”, especificó Pérez de Mendiguren. Cambio de escenario La ruptura de la tregua supuso un cam- bio en el escenario para las empresas de Seguridad. Ya no eran sólo las entidades privadas las que contrataban sus servi- cios, sino también la Administración Pú- blica, que “muy acertadamente toma las riendas de este tipo de servicios”. Esto, obligó a las compañías “a velar por una operatividad adecuada y una forma de actuación dirigida, coordinada y super- visada por el Cuerpos y Fuerzas de Se- guridad del Estado”, señaló el ponente. El resultado ha sido la consecución de muchos objetivos. Actualmente el servicio se ha conso- lidado de tal forma que “se ha conse- guido un reconocimiento institucional por parte de la Administración y un re- conocimiento social”, afirmó. Añadió además que, posteriormente, esa evolu- ción “ha llevado a regular la actividad” y se ha traducido en una mejora “cuanti- El terrorismo de ETA es una de las prin- cipales amenazas para la seguridad de la sociedad en nuestro país. En parti- cular, políticos, empresarios, magistra- dos, deportistas, periodistas, intelectua- les, miembros de los Cuerpos y Fuer- zas de Seguridad del Estado y una larga lista de personas, están amenazadas o son extorsionadas directamente por la banda. Quienes sienten esa espada de Damocles sobre sí, reciben la protec- ción de profesionales de la seguridad, ya sea pública o privada. Con las ame- nazas actuales, no sólo la del terrorismo sino también la de otros grupos organi- zados de criminales o mafias, el número de escoltas ha ido en aumento expo- nencialmente y se han convertido en un elemento imprescindible para salva- guardar la vida de sus protegidos. A pesar de ello, esta figura, hoy indis- cutible por su servicio a la sociedad, no gozaba hace más de dos décadas de de- masiada relevancia. De hecho, el Real Decreto 629/1978, por el que se regula- ban las funciones de los vigilantes jura- dos de seguridad, no contemplaba su imagen entre sus páginas, según recordó José María Pérez de Mendiguren, director de Operaciones de Ombuds, quien ofre- ció la ponencia “El director de Seguri- dad ante la protección de personas”. An- tes, esa labor se realizaba “mediante vi- gilantes jurados que prestaban servicios de protección de dignatarios o responsa- bles de grandes empresas que tenían ca- rácter estratégico para el Estado”. Con el tiempo, el sector fue evolucio- nando y con la Ley de Seguridad Privada del año 1992 se arrojó luz acerca de esta
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