Seguritecnia 399

42 SEGURITECNIA Julio - Agosto 2013 Colaboran recordó Llorente, son dos de los diez principios que menciona la ESN. Sin embargo, el CSO criticó que la nueva Ley de Seguridad Privada (apro- bada cuatro días después del Seg 2 , y por entonces, borrador) “solo afecte a las empresas que ejercen como prestadoras de servicios de seguridad, entre las cua- les no está Mapfre y, posiblemente, tam- poco ninguna de las cien del IBEX”, gran- des firmas usuarias de Seguridad “que, en cambio, sí invierten un montón de di- nero en medidas de seguridad”. Y aña- dió con cierto malestar: “Pero va mucho más allá, cuando el texto dice: «Quedan excluidas de esta Ley las cautelas y dili- gencias que adoptan para sí las empre- sas y las personas para autoprotegerse». Es decir, que todo eso que montamos y toda esa inversión que hacemos, ¡son cautelas y diligencias! ¡Esto es una per- versión del lenguaje!”. Y continuó con su análisis, retomando la ciberseguridad, para dirigirlo hacia un severo reproche al Estado y a las empre- sas de servicios de telecomunicaciones, así como a los distintos niveles de exi- gencia regulatoria que existe entre se- guridad física y lógica. “Este mismo Es- tado, que está obligado a garantizar mi seguridad, me proporciona un servicio público esencial (en este nuevo domi- nio, el de la ciberseguridad y en el de la protección de las telecomunicaciones), civiles como actores en este escenario, en el que también se convierten en ob- jetivo de ataque -víctimas- e interés de otros estados. Y la cuarta característica significativa es que estas compañías no pueden por sí solas protegerse. “Si Google o Apple cuentan que las han tumbado y han sido atacadas, el resto o lo dicen o lo ca- llan o ni se han enterado; pero, por su- puesto, cualquier empresa, lo ha sido, lo está siendo o lo será”. Por ello, en su opinión, estas empre- sas necesitan el apoyo público, algo fundamental: “porque los ciudadanos y las empresas jugamos en defensiva, y con una actitud defensiva nos po- demos mantener, pero nunca ganar la guerra”. Acentuar algunos dislates Con esto, Guillermo Llorente quiso poner de relieve la importancia clave que tiene contar con una visión global en la coor- dinación nacional de la Seguridad: “El Es- tado necesita a las empresas y las em- presas necesitan al Estado, y eso viene siendo reclamado permanentemente. Hay que hacer realidad la colaboración público-privada, porque si no, perdemos una oportunidad de hacer una Seguri- dad Integral, de verdad Integral”. Una participación público-privada e implicación de la sociedad que, como En este sentido, “la ciberseguridad es aquel conjunto de medidas que esta- blecemos en un determinado dominio -siempre poniendo el foco en el ac- tivo-, que si no son concurrentes, co- ordinadas y establecidas de forma ho- mogénea con el resto de medidas del resto de dominios”, se comete un gran error, reiteró. La retaguardia, zona de combate Este militar de formación especificó que, al igual que los otros dominios, el de la ciberseguridad tiene sus caracte- rísticas, y que además, es bastante “pe- culiar”. Un primer aspecto: “Lo que le diferencia es que la zona de combate está en nuestra retaguardia; que esta nueva dimensión está en nuestras ca- sas; y que en esta nueva dimensión, la mayoría de los ciudadanos nos conver- timos en soldados de un ejército que no sabemos cuál es”. Una segunda particularidad que distin- guió Guillermo Llorente, fundamentada en lo que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, escribe en la introducción de la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN), es que “esa Seguridad que propor- cionaba el Estado, éste ya no es capaz de proporcionarla por sí solo”. La tercera singularidad que realzó es el papel que han tomado las empresas Guillermo Llorente, CSO de Mapfre -en la imagen, durante un instante de su intervención-, volvió a dejar a un público atónito y atrapado en las reflexiones y pensamientos que compartió en su conferencia sobre las «Paradojas de la Seguridad en España».

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