Seguritecnia 513

/ Mayo-Junio 2025 56 Resiliencia y Seguridad acústico que mejora la vigilancia mediante la generación de alertas tempranas en diversos escenarios operativos. Diseñado para un despliegue estratégico, Ocean Sentinel se emplea como una red fija y distribuida de sensores acústicos submarinos permanentes. Su principal función es detectar amenazas y objetivos potenciales en tiempo real, siendo un activo de valor para proteger infraestructuras críticas, asegurar unidades de alto valor y salvaguardar zonas de interés durante operaciones anfibias. Aplicaciones de Ocean Sentinel Aplicaciones en escenarios operacionales: Detección de posibles amenazas submarinas: la implementación de Ocean Sentinel en zonas estratégicas permite una detección temprana de posibles amenazas, facilitando una respuesta rápida y eficaz ante posibles ataques o intrusiones específicas, como submarinos tripulados o no tripulados. Protección de infraestructuras y puertos: la vigilancia constante proporcionada por las boyas es fundamental para salvaguardar infraestructuras estratégicas, manteniendo su integridad y operando con seguridad ante cualquier amenaza potencial. En estos casos, Ocean Sentinel puede integrarse con el sónar de detección de buceadores de SAES. Este sónar activo, conocido como DDS, opera a alta frecuencia y puede detectar a buceadores o pequeños UUV hasta 500 metros de distancia, proporcionando suficiente tiempo de reacción para neutralizar amenazas. Vigilancia de zonas estratégicas: permite detectar y alertar de posibles embarcaciones no autorizadas dentro de zonas estratégicas, como estrechos, desembocaduras, islas, etc., desde pateras (y evitar así posibles pérdidas humanas), narcolanchas o cualquier otra embarcación no autorizada. Concepto operacional El funcionamiento de Ocean Sentinel se organiza en varias etapas. Durante la fase de preparación y planificación, se establecen parámetros de detección y se determina la profundidad óptima del hidrófono en función del entorno con el fin de asegurar detecciones efectivas. En la fase de despliegue y vigilancia, las boyas se colocan estratégicamente para escuchar de manera pasiva y detectar anomalías. En la fase de detección, ante una posible amenaza, una boya transmite los datos al centro de control junto con una captura acústica. Los operadores analizan esta información, localizando la posición aproximada de la amenaza, gracias a la información recibida de varias boyas. En este contexto, Ignacio Gutiérrez, director de Desarrollo de Negocio en SAES, indica que “en colaboración con la Armada, hemos desarrollado un nuevo concepto que abarca desde capacidades de defensa antisubmarina hasta la protección de infraestructuras. Este proceso conjunto nos ha permitido perfeccionar la tecnología del Ocean Sentinel. Alimentada por energía solar, la boya puede operar durante meses, equipada con un hidrófono pasivo y un procesador acústico. Su función principal es emitir alertas remotas al detectar amenazas, transmitiendo información vía satélite al centro de control para una respuesta eficiente”. Asimismo, Ocean Sentinel se operará durante los ejercicios de la OTAN Repmus 2025 en Portugal, donde SAES colaborará estrechamente con la Armada. Esta colaboración no solo ha permitido definir casos de uso para el sector de defensa, sino que también proporcionará una validación operativa del sistema en escenarios reales para uso civil. Según Javier Mármol Peñalver, presidente de SAES, “con Ocean Sentinel ofrecemos soluciones efectivas para la protección en el sector civil, como la identificación temprana de embarcaciones no autorizadas a gran distancia de la costa, evitando así pérdidas humanas, además de la posibilidad de monitorizar la presencia de narcolanchas”.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTI4MzQz