Eventos Ismael Pellejero. Manuel de Felipe. Consuelo Cid. lar sería la aviación. Manuel de Felipe, inspector y soporte a la coordinación de Operaciones Aéreas de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), abordó los riesgos de estos sucesos en las aeronaves. “Puede haber problemas con la orientación, el posicionamiento, etcétera. Estas tormentas solares afectan sobre todo a la navegación de los aviones”, explicó. En ese sentido, citó un documento de la Organización de Aviación Civil Internacional en el que se alerta de “rutas erráticas e interrupción de comunicaciones satelitales”. Esto puede tener consecuencias críticas para la aviación. Por un lado, “en cuanto a la posición de los satélites, podría haber una degradación respecto a dónde se está y la señal que llega a la aeronave”. Por otro, sistemas como “la visión de vuelo, comunicaciones, pantallas, etcétera”, también pueden verse comprometidos, enumeró De Felipe. Dada la gravedad del asunto, existen diferentes órganos y medidas de prevención y alerta temprana para aplacar los efectos de las tormentas solares. Uno de ellos es el Servicio de Información sobre el Clima Espacial, que comenzó a operar a finales de 2019 y que sirve para “proporcionar actualizaciones en tiempo real y a nivel mundial sobre el clima espacial para la aviación comercial y general”. Otras entidades que observan el sol son la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), el Real Observatorio de Bélgica, la ESA Space Weather Service Network o, en España, el Servicio Nacional de Meteorología Espacial, de la Universidad de Alcalá de Henares. Más atención Precisamente, la coordinadora de este último servicio, Consuelo Cid Tortuero, enumeró varias tormentas solares que han afectado a la Tierra y reflexionó sobre las necesidades actuales en torno a este asunto. “Las tormentas solares y otros fenómenos suceden, aunque no lo veamos. No es algo que pueda pasar, es que pasa”, advirtió la también catedrática de Física Aplicada de la Universidad de Alcalá de Henares. Desde el Evento Carrington (1859) hasta otros sucesos ocurridos incluso el año pasado, Cid hizo un repaso histórico de las tormentas solares documentadas. Por ejemplo, en 1903 se registró la primera en la Península Ibérica: “se publicó en la revista Nature y decía que hubo varias líneas de comunicaciones que quedaron fuera de cobertura”. Actualmente, existen infraestructuras y productos que permiten reconocer las fulguraciones que se producen en el sol. Sin embargo, la ponente fue crítica sobre la necesidad de destinar mayores esfuerzos a este asunto, más colaboración entre entidades privadas y organismos, así como establecer una confianza y comunicación bidireccionales. El gran apagón Además de las tormentas solares, la jornada también abordó los apagones como una emergencia a gran escala. Para ello, dos de los ponentes hablaron de su experiencia durante el apagón del 28 de abril que afectó a toda la Península Ibérica. Uno de ellos fue José Luis García Martín, experto en emergencias, quien relató los acontecimientos que se sucedieron durante la jornada en diferentes centros de emergencias. Una de las consecuencias fue la dificultad con algunas comunicaciones, que pudieron subsanarse a través de medios alternativos. “Hubo problemas para contactar con algunos organismos, pero vía radio se pudieron restablecer las comunicaciones”, explicó García. Las cifras que compartió respecto a las incidencias ese día son elocuentes: hubo 193 incidentes de rescate en ascensores, 138 asistencias a domicilio y un incremento sin precedentes en el / Mayo-Junio 2025 73
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