Seguritecnia 513

/ Mayo-Junio 2025 78 Opinión (sin centralitas) puede facilitar el mando y control de la situación, posibilitando el desplazamiento de quienes deben ejercer ese mando y control. También, pueden producirse problemas de suministro eléctrico en instalaciones indispensables, como las centrales de comunicaciones de los diferentes servicios o entidades que trabajen en la emergencia. O en las ubicaciones donde se reúnan quienes toman decisiones. Debe contarse, por ello, con generadores diésel con arranque manual. Y con motobombas diésel para trasvase de ese combustible y de agua. Y, por supuesto, con combustible almacenado, como ya están pensando muchos servicios de transporte sanitario o de bomberos, que vieron las orejas al lobo cuando tuvieron problemas con el repostaje de sus vehículos. Qué poca gente veía posible un apagón como el del día 28…, y se nos fue la luz. De hecho, en Canadá, Estados Unidos y otros países próximos a los polos, que ya han sufrido estas tormentas, existen planes concienzudos de actuación y se gasta mucho dinero en prevención. En todo caso, quienes que tengan la responsabilidad en algún área de la seguridad pública o privada deben plantearse que tienen que disponer de protocolos de funcionamiento bajo los efectos de las tormentas solares mencionadas, y entrenarlos. Efectos que desde este artículo propongo que comprueben introduciendo en un buscador textos similares a “los satélites de Elon Musk caen sin control”, “Síndrome de Kessler” o “Evento Miyake”. Porque, como ocurre con las meigas, puede que no creas que vayas a sufrir un evento solar de gran magnitud, pero, como ha quedado demostrado, haberlos haylos. nos entre uno y cuatro días, produciendo grandes anomalías en el campo magnético terrestre, con una duración del efecto de entre unas horas a varios días. La intensidad de estas tormentas varía según la latitud, ya que suelen ser más fuertes en zonas cercanas a los polos. En cambio, su influencia tiene un carácter global, comenzando simultáneamente en todos los puntos de la Tierra. No obstante, las amplitudes con que se observan en distintos lugares son diferentes, siendo mayores cuanto más altas son las latitudes. Peso de la seguridad Esperando que lo breve del texto no impida que se haya entendido qué son las tormentas solares y cómo afectan a nuestro mundo, voy a comentar sucintamente aspectos importantes relacionados con la seguridad pública y la seguridad privada bajo la influencia de un evento solar. Hay que tener en cuenta que las telecomunicaciones pueden fallar por influencia directa de una tormenta solar o por la falta de energía eléctrica, por lo que se debe disponer de sistemas alternativos a las redes de radio y telefonía principales, configurando un plan PACE para estas emergencias. No hay que dejar de lado, incluso, el utilizar mensajeros en bicicleta o a caballo, animal que no falta entre los recursos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y las Fuerzas Armadas. O personal entrenado, que, cuál Filípides (que no disponía ni velocípedo ni de un equino y recorrió a pie los 213 kilómetros que separan Esparta de Atenas), trasladen información. Los coches modernos llevan mucha electrónica, por lo que pueden quedarse parados en una tormenta solar especialmente intensa. Puede parecer exagerado, pero disponer de algún vehículo, mejor diésel, de antes de los años noventa paralización de las comunicaciones a distancia (incluyendo las realizadas vía cable submarino), imposibilitarían el suministro de electricidad en grandes zonas geográficas y la destrucción de satélites sería masiva. Podría ocasionarse el ya mencionado “Síndrome de Kessler”. Aunque, todo puede ser peor si lo que se manifiesta es el “Evento Miyake” que podría producir tormentas solares extremas, varias veces más intensas que las que provocó el “Evento Carrington”. En concreto, desaparecería la civilización tal y como la conocemos, y se perderían millones de vidas. De este fenómeno se tiene conocimiento de su existencia gracias a los anillos de los troncos de los árboles antiguos, por la gran cantidad de radiocarbono 14 concentrado en los que se formaron coincidiendo con este evento. Con ello, se ha conseguido saber que se han producido seis de ellas en los últimos 14.500 años; la más próxima a nosotros, en el año 993. En todo caso, el impacto de las tormentas sobre la Tierra sigue un mismo patrón para eventos importantes. Primero se produce la erupción de una radiación de alta energía (rayos X y de ultravioleta extremo) que puede afectar a nuestra ionosfera en ocho minutos porque viaja a la velocidad de la luz y cuya duración puede contabilizarse en minutos/horas. Tiempo durante el que se ven muy afectadas, con un alto nivel de ruido (tormenta de ruido), la banda de HF y las redes de geolocalización. Le sigue una tormenta de radiación solar generada por partículas muy cargadas. Esta radiación puede llegar a la Tierra entre 15 minutos y varias horas después del inicio del evento y su duración puede contabilizarse en horas/días. Por último, se generan eyecciones de masa coronal que provocan una tormenta geomagnética que tarda en afectar-

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