Seguritecnia 514

/ Julio-Agosto 2025 12 Entrevista La ley se ha modificado más de una vez y estamos en proceso de que haya normas en todo el carrusel legislativo. Tenemos anteproyectos en marcha que son públicos, como el de inteligencia artificial, y otros que aún no son públicos, pero que van de la mano de otros reglamentos de la Unión Europea en el ámbito de la gobernanza de datos. A nosotros lo primero que nos interesa es ver en qué posición sitúan a la AEPD. Es decir, si llega un anteproyecto de inteligencia artificial, lo primero que miramos es dónde nos han ubicado, porque como entidad tenemos que saber qué competencias vamos a tener, con qué medios contamos, etcétera. Y, por supuesto, nos interesa saber cómo impacta esa normativa a la protección de datos. Por ejemplo, el anteproyecto de inteligencia artificial ha centrado la atención en unos ámbitos, pero a nosotros nos importan mucho más otros que han pasado desapercibidos, que afectan a la protección de datos y a otros derechos. Corporativamente y como agencia, también nos interesaría que se flexibilice el problema que tenemos respecto a las demás agencias de Europa; esto es, que no tengamos que admitir y procesar todo tipo de reclamaciones como hacemos actualmente porque nos colapsa. Más allá de lo corporativo, me gustaría decir que, en muchas ocasiones, se acude a la idea de que la protección de datos es una barrera, es un freno a la innovación, que ralentiza proyectos, etcétera. Pero es que muchas veces no podemos hacer otra cosa porque la ley española, no ya la europea, es la que lo impide, y el uso de la inteligencia artificial no está regulando con garantías. El Tribunal Constitucional (ya lo dijo en 2019, en una sentencia que anuló un artículo de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General) señala que la clave está en que, si ha de haber un límite, tiesomos una autoridad de protección de consumidores, para eso existen otras entidades. Por ejemplo, los temas de videovigilancia nos absorben una cantidad brutal de recursos, y aunque entiendo perfectamente que haya reclamaciones porque está en juego la privacidad, nos limita a la hora de poner el foco de atención donde realmente está la médula de muchos problemas. Dicho esto, hemos solicitado poder crecer, y eso viene de lejos. Somos una autoridad independiente y nuestra suficiencia de medios tiene que estar garantizada, pero realmente estamos muy limitados. No obstante, ante esa falta de medios, vamos a ser mucho más productivos utilizando inteligencia artificial, pues sí o sí tenemos que acudir a estos mecanismos, al margen de que queramos crecer en recursos. ¿Cree que sería necesario un cambio de la regulación española sobre protección de datos, especialmente ahora que hay muchas modificaciones normativas relativas a la ciberseguridad, inteligencia artificial, etc.? ciones. De hecho, la AEPD triplica a la segunda autoridad de los 27 Estados de la Unión Europea en número de resoluciones sancionadoras, que es Italia. Aquí estamos muy constreñidos por nuestro sistema legal, porque el RGPD [Reglamento General de Protección de Datos] es para todos en Europa, pero otras normas como la ley orgánica son solo para España; y los demás países, en general, tienen una flexibilidad muy grande para no tener que abordar tantísimas reclamaciones. Obviamente, todo aquel que presenta una reclamación tiene todo su derecho a hacerlo, pero algo nos está fallando y nos está limitando bastante en este sentido. Además, las reclamaciones son cada vez más complicadas, porque hay una profesionalización brutal en el derecho sobre esta cuestión. Esto es bueno para todos, pero a la vez el escenario se vuelve más complejo. Nuestra intención sería centrar el tiro en lo realmente importante; es decir, tener más principio de oportunidad para poder seleccionar los temas relevantes. En ese sentido, de poco sirve poner 500 resoluciones de consumo porque no

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