Seguritecnia 515

Editorial “Ser lo que soy, no es nada sin la Seguridad” (Shakespeare) / Septiembre-Octubre 2025 7 Un desafío estructural El sector de la seguridad privada afronta numerosos desafíos, pero uno de los más preocupantes actualmente es la creciente dificultad para disponer de profesionales cualificados que cubran las necesidades de la demanda, especialmente en el ámbito de la vigilancia. Este déficit de personal se ha convertido en un problema estructural que condiciona la operatividad de las empresas y amenaza la sostenibilidad del sector a medio y largo plazo. No se trata de un fenómeno exclusivo de España. La escasez de personal afecta también al conjunto de la Unión Europea y a otras regiones del mundo, como Estados Unidos. El informe INTEL: Skills Intelligence for the Private Security Services, publicado en 2022 por la Confederación Europea de Servicios de Seguridad (CoESS) y la federación sindical UNI Global Services, confirma esta tendencia: el 92 por ciento de las empresas europeas reconocía dificultades para contratar personal, el 48 por ciento afirmaba que la falta de competencias limita su capacidad para atender la demanda y el 60 por ciento preveía un agravamiento de la situación en los próximos años. En nuestro país, las causas son múltiples y de naturaleza diversa. Entre las más señaladas por los propios actores del sector destacan la necesidad de ofrecer salarios más competitivos, el envejecimiento de las plantillas sin relevo generacional, las dificultades para conciliar la vida laboral y personal, la falta de cualificación específica para determinados servicios, la escasa proyección profesional de perfiles como el vigilante de seguridad, la peligrosidad inherente a algunas actividades, los plazos de habilitación excesivamente largos o la contratación de servicios a la baja que reduce los márgenes empresariales y repercute en la calidad del empleo. Todo ello configura una problemática de raíz estructural que exige un abordaje integral. Las soluciones no pueden limitarse a medidas puntuales, sino que deben contemplar la mejora de las condiciones laborales, la modernización del modelo de contratación, la optimización de los procesos administrativos y una apuesta decidida por la formación, la profesionalización y la atracción del talento joven. En este proceso, la tecnología también puede desempeñar un papel relevante, contribuyendo a mejorar la eficiencia y a revalorizar el trabajo de los profesionales. El futuro de la seguridad privada, y con él la capacidad del conjunto del sistema para proteger infraestructuras críticas y entornos esenciales, dependerá de la respuesta que se dé a este desafío. Superar la escasez de personal cualificado requiere consenso y colaboración entre empresas, sindicatos, usuarios, entidades formativas y administraciones públicas. Solo mediante ese diálogo será posible construir un sector más atractivo, sostenible y preparado para responder a las exigencias de seguridad del presente y del futuro. El déficit de personal se ha convertido en un problema estructural que condiciona la operatividad de las empresas y amenaza la sostenibilidad del sector

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