Seguritecnia 516

/ Noviembre-Diciembre 2025 24 Vivimos en una época de transformación profunda, probablemente la mayor en la historia de la humanidad. La irrupción del mundo digital ha modificado por completo la manera en que nos comunicamos, trabajamos, nos relacionamos y, también, cómo nos defendemos. Hoy, más del 50 por ciento de las tecnologías y aplicaciones que utilizamos no existían hace apenas una década. Adaptarse a este ritmo de cambio vertiginoso no es sencillo, pero constituye una necesidad ineludible para quienes servimos a las instituciones públicas y, de manera especial, para quienes tenemos la responsabilidad de proteger a España y a sus ciudadanos. El ciberespacio, a diferencia de los dominios tradicionales de tierra, mar y aire, es un ámbito de operaciones creado por el propio ser humano. En él no existen fronteras físicas, ni distancias que atenúen los efectos de una acción hostil. Desde cualquier lugar del mundo se puede atacar, de forma anónima, inmediata y a un coste insignificante. Por eso, conocer este entorno, comprender sus dinámicas y anticipar las amenazas que alberga, es esencial para garantizar nuestra seguridad y soberanía. En este nuevo escenario rige la ley del más rápido y del más fuerte. No se pueden combatir las amenazas del futuro con las armas del pasado. La defensa en el ciberespacio exige capacidades tecnológicas avanzadas, pero, sobre todo, requiere líderes y equipos preparados para decidir, innovar y transformarse con rapidez. El Mando Conjunto del Ciberespacio (MCCE) representa ese esfuerzo de nuestras Fuerzas Armadas por dotarse de capacidades especializadas, no solo para proteger y defender nuestras redes y sistemas digitales, sino también para actuar con eficacia ante cualquier agresión en el entorno digital. El ser humano: insustituible Sin embargo, la tecnología, por avanzada que sea, no constituye el factor decisivo. Lo verdaderamente importante son las personas: su ética, su compromiso, su capacidad de aprendizaje y su vocación de servicio; en definitiva, sus valores. En un mundo donde los algoritmos y la inteligencia artificial avanzan a pasos agigantados, el ser humano sigue siendo insustituible. Necesitamos profesionales con alma de eterno aprendiz, capaces de trabajar en equipo, de confiar en las generaciones más jóvenes y de reconocer el talento del personal civil que colabora con la defensa nacional. La ciberdefensa no es solo cuestión de herramientas, sino de liderazgo. Liderar significa tomar decisiones difíciles, salir de la zona de confort y tener la visión necesaria para anticipar lo que está por venir. Significa también saber detenerse, pensar y reflexionar, incluso en un entorno donde todo ocurre con inmediatez. Solo con perspectiva se pueden tomar las decisiones correctas y mantener el rumbo en medio del cambio constante. La fortaleza de nuestras instituciones públicas, y en particular de nuestras Fuerzas Armadas, reside en su capacidad para combinar tradición y modernidad, tecnología y humanidad, disciplina y creatividad. El reto del siglo XXI no es solo defender el territorio, sino también proteger el ciberespacio. Y en esa misión, como en todas las que asume España, serán siempre las personas –su talento, su valor y su liderazgo– quienes marquen la diferencia. Liderazgo y personas en la era digital: el valor humano en la ciberdefensa VICEALMIRANTE JAVIER ROCA Comandante del Mando Conjunto del Ciberespacio (MCCE) 45ANIVERSARIO AUTORIDADES

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