Seguritecnia 516

/ Noviembre-Diciembre 2025 26 En un mundo cada vez más marcado por la digitalización y la inteligencia artificial (IA), el liderazgo sigue siendo, ante todo, una cuestión profundamente humana. Lejos de perder relevancia, el papel del líder se transforma, debiendo adquirir nuevas habilidades y capacidades, pero sin renunciar a los valores esenciales que han definido el liderazgo efectivo a lo largo del tiempo. No hay líder sin equipo o grupo al que guiar. Liderar no es estrictamente mandar; liderar debe implicar, sobre todo, comprender y conocer a fondo a cada integrante –sus talentos, motivaciones, miedos y aspiraciones–, algo que permitirá al líder construir relaciones de confianza y fomentar un entorno donde todos se sientan valorados. El liderazgo auténtico se basa en escuchar, en observar, en estar presente, no buscando la sobreprotección, sino el acompañamiento. En definitiva, un equipo bien conocido y comprendido es un equipo bien guiado. Ser ejemplo es la forma más profunda de liderazgo, porque las palabras movilizan, pero el ejemplo arrastra. El líder debe ser un referente ético y profesional, que debe demostrar integridad no solo en los momentos difíciles o de incertidumbre; la autoridad se gana cuando las acciones cotidianas reflejan los valores que se predican y se renueva cada día, en cada gesto de coherencia y en cada esfuerzo por mejorar. La coherencia y la ejemplaridad están por encima de tratar de ser perfecto. El liderazgo, como tarea diaria, exige humildad y capacidad de autocrítica, donde la humildad, lejos de ser una debilidad, es la nueva fortaleza que permite reconocer errores, no desvirtuar nunca la verdad y mejorar el liderazgo aprendiendo cada día de los integrantes del equipo. La era de la IA Ahora bien, ¿cómo se ejerce el liderazgo en la era de la inteligencia artificial? La IA no sustituye al líder, pero sí redefine su rol. Los líderes que basan su autoridad en el control de la información o en la repetición de procesos corren el riesgo de desaparecer por innecesarios. La IA puede hacer eso mejor, más rápido y sin descanso. En cambio, los líderes que destacan por su visión, empatía, capacidad de conectar personas y fomentar la creatividad tienen más vigencia que nunca. La clave está en apoyarse en la IA como herramienta y no contemplarla como una amenaza. Un líder moderno debe saber integrar la tecnología para liberar tiempo, tomar decisiones más informadas, ganar predictibilidad y personalizar el acompañamiento de su equipo. Por ejemplo, puede usar algoritmos para evaluar y motivar en el desempeño, prever necesidades de formación o mejorar la comunicación interna. Pero la interpretación de esos datos, la toma de decisiones éticas y el acompañamiento emocional siguen siendo terreno humano. En definitiva, el liderazgo en tiempos de IA exige una doble mirada: hacia la tecnología, para aprovechar su potencial, y hacia las personas, para no perder el norte ni deshumanizar las decisiones. El líder del futuro no será el más técnico ni el más carismático, sino el más humano, el que sepa combinar inteligencia emocional con inteligencia artificial; el que entienda que el liderazgo sigue siendo ejemplo, coherencia y conocimiento. Liderazgo en tiempos de inteligencia artificial FRANCISCO JAVIER MARÍN LIZARRAGA Director del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) 45ANIVERSARIO AUTORIDADES

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