/ Noviembre-Diciembre 2025 30 COMISARIO GENERAL OSKAR DE SANTOS Jefe Superior de la Policía Municipal de Madrid Con más de 6.000 efectivos, la Policía Municipal de Madrid se conforma como la quinta fuerza policial de España. Debido a su desempeño funcional en la capital del Estado, ha sido y es fiel testigo del dinamismo social e institucional, y ello obliga a la estructura a mantenerse a la vanguardia de los procedimientos y a seguir una línea de desarrollo bajo la estrategia de la mejora continua. La contribución de la Policía Municipal a la seguridad nacional debe entenderse, por un lado, bajo la óptica del alto número de habitantes que reside en las ciudades y su diversidad y, por otro, la cercanía y proximidad de sus miembros a los mismos. En los tiempos actuales, donde la innovación tecnológica es el principal aliado de la seguridad, se hace necesario el constante análisis prospectivo de la información de la que se dispone, siendo ésta en el ámbito local de una riqueza extrema, precisamente derivada de esa seña de identidad que es la proximidad en el entorno de trabajo. Analizando el esquema de seguridad nacional, se observa cuáles son las amenazas más tangibles que se vierten sobre nuestro Estado de derecho. Sin duda, la observación de la conducta, tanto social como del individuo, y su posible paralelismo con los potenciadores de las amenazas y su análisis, es la herramienta idónea de la prevención para evitar la vulneración de una convivencia local que fácilmente es extensible al ámbito nacional. Asignatura pendiente No cabe ninguna duda de que el análisis de lo cotidiano y su influencia en la esfera social define las acciones de las administraciones y, por ello, también las acciones de los cuerpos de seguridad. No obstante, sigue existiendo una importante asignatura pendiente que es la coordinación entre las diferentes agencias, tanto de seguridad pública como de seguridad privada. Si bien la Ley 2/1986, de 13 de marzo, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad supuso un hito importante para la definición del modelo policial y el ámbito funcional de los diferentes cuerpos, es notorio que los mecanismos de coordinación que redactaba suponían más una declaración de intenciones, bajo la fórmula de un principio básico, que un procedimiento adecuado para tal fin. Hay que tener en cuenta que esa norma se estableció hace cuatro décadas, bajo un esquema social de la población y funcional de las diferentes policías que nada tiene que ver con la situación actual, de lo que se ha dado en definir la ‘glocalización’ de las amenazas en las grandes ciudades. De otro lado, la seguridad privada ha pasado solo recientemente a formar parte de los patrones de análisis de las vulnerabilidades en la seguridad y son aún menores los procedimientos de coordinación con la seguridad pública. En definitiva, hemos de proponer la definición de un modelo de seguridad que sea redactado en una nueva norma que permita la adecuación de la coordinación a los tiempos actuales y futuros. Hacia un nuevo modelo de coordinación acorde a los tiempos actuales y futuros 45ANIVERSARIO AUTORIDADES
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