/ Noviembre-Diciembre 2025 66 El vocablo liderazgo aplicado a las entidades y profesionales de la seguridad significa que estos deben ser influenciadores, motivadores y capaces de lograr aunar esfuerzos en un objetivo determinado. La clave estará en cuál va a ser ese objetivo de futuro para ellos en referencia a la seguridad. Para las empresas, además, esas cualidades implícitas al liderazgo han de ser innovadoras y estar capacitadas a la hora de entender y atender las necesidades de unos clientes-usuarios cada vez más exigentes, formados y con notorias limitaciones presupuestarias. En lo referente a los profesionales, su liderazgo ha de verse orientado a satisfacer las necesidades y estándares de cobertura de riesgos que determinen sus empresas. Han de tener una alta capacidad de concentración de funciones hasta lograr la mayor eficiencia bajo una gestión integral de la seguridad, focalizada en la visión facilitadora del negocio y la minimización de impactos delictivos contra su entidad. Igualmente, deben tener capacidad de resiliencia y adaptación a los diversos momentos y estatus operacional, económico y reputacional de la entidad. El directivo de seguridad que sea capaz de liderar su equipo tiene ya un alto porcentaje de éxito. Rodearse de los mejores en cada una de las posiciones será el complemento ideal para los mejores logros en la gestión integral de la seguridad. EDUARD ZAMORA Presidente de la Asociación de Directivos de Seguridad Integral (ADSI) A ningún profesional de la seguridad se le escapa la complejidad de los escenarios y amenazas globales, que hacen que la seguridad deba ser entendida como un posicionamiento ético. Desde PROTECTURI, defendemos que la seguridad en el patrimonio cultural ha de ser diseñada e implementada respondiendo a las actuales circunstancias geopolíticas. Los componentes básicos de la seguridad en el patrimonio cultural son las personas, los bienes y las infraestructuras. Por ello, debemos elaborar un desarrollo estratégico vertebrado en la “cultura de la seguridad y la seguridad de la cultura”. Debemos afianzar factores como la vocación en el servicio profesional, la formación para el abordaje de amenazas y riesgos tecnológicos, el aprendizaje continuo y la definición específica de perfiles basada en competencias profesionales y habilidades blandas. Por último, quiero destacar dos aspectos críticos. Uno es la colaboración entre la seguridad pública y el sector privado, especialmente en aspectos como los sistemas de alerta temprana en la coyuntura de fusión, análisis y evaluación de la información y respuestas ante la gestión de crisis. La segunda, consiste en la necesidad de equivalencias en las retribuciones atendiendo a responsabilidades similares. Las empresas, entidades y profesionales que quieran liderar el sector han de ver la seguridad como una inversión y no como un gasto. JESÚS ALCANTARILLA Presidente de PROTECTURI, Asociación para la protección del patrimonio cultural a tu espacio en el cial conmemorativo ia 45 Aniversario. ntacta con nosotros: +34 91 402 96 07 publicidad@borrmart.es 45ANIVERSARIO CONSEJO TÉCNICO ASESOR
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