Seguritecnia 517

/ Enero-Febrero 2026 124 Reportaje El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza ha invertido durante cuatro años más de 800.000 euros para renovar tres de sus sistemas de seguridad: videovigilancia, control de accesos y protección contra incendios. De este modo, la institución apuesta por incorporar tecnologías modernas que le permitan mejorar la seguridad de sus obras y blindar así una de las colecciones pictóricas más valiosas de Europa. Una seguridad renovada para preservar el legado de los maestros de la pintura El Palacio de Villahermosa, sede del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, atesora en su interior una de las colecciones de arte más valiosas de la pintura occidental. Entre sus muros habitan unas 900 obras de maestros universales como Picasso, Dalí, Monet, Van Gogh, Tiziano, Caravaggio o Van Eyck. De hecho, el repertorio de ilustres artistas es tan amplio que permite a los visitantes hacer un recorrido por las diferentes etapas pictóricas que acontecieron en Europa entre los siglos XIII y XX. No es de extrañar, por ello, que la pinacoteca sea uno de los tesoros culturales de España. La institución superó el año pasado el millón de visitantes, atraídos por lienzos como el Joven caballero en un paisaje de Carpaccio, La Anunciación de El Greco, el Mata Mua de Gauguin o Los segadores de Picasso. La variedad de estilos y técnicas es tan vasta que mencionar sólo esos cuatro permite ya inferir el incalculable valor que alberga entre sus galerías el Museo Thyssen. Lo cual, a su vez, habla del riesgo al que están expuestas sus obras de sufrir algún daño o deterioro si no se protegen con las medidas de seguridad más robustas. De ahí que la Fundación ThyssenBornemisza, gestora del centro, haya invertido más de 800.000 euros en los últimos cuatro años para renovar los sistemas de seguridad que habían quedado desfasdos y adquirir la tecnología más moderna. “Anteriormente contábamos con algunos sistemas que carecían de las características avanzadas que existen ahora”, apunta Antonio Manzano, director de Seguridad del museo y Museo Nacional Thyssen-Bornemisza Por Enrique González Herrero

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