evento grupo de trabajo compuesto por Enrique Bilbao, José Márquez, Andrés Martínez, Elena Salas, Óscar Téllez y Alberto Tovar. El objetivo del estudio es crear doctrina en torno a una temática sobre la que hasta ahora no se ha profundizado en España. Proyectos como este tratan de “acuñar o impulsar algunos conceptos diferentes a como se viene entendiendo la seguridad, intentando ir mucho más allá”, señaló Ana Borredá, presidenta de la Fundación Borredá, en la presentación del documento, el 15 de enero. Clarificar conceptos Para profundizar en el asunto, la entidad organizó ese día una mesa redonda en la que los autores desarrollaron cada capítulo. El primero en intervenir fue César Álvarez, que justificó la necesidad de este trabajo porque “hay confusión entre los propios profesionales en cuanto a qué es la seguridad corporativa” y además “falta doctrina” sobre la materia. Álvarez explicó algunas claves de la función de seguridad en el ámbito corporativo, como que debe ser transversal a toda la estructura de la empresa, integral a la hora de abordar los diferentes riesgos y amenazas (seguridad física, ciberseguridad, seguridad de la información) e integrada dentro de los procesos de la organización. Este profesional afirmó que “una buena organización de la seguridad corporativa marca la diferencia entre una compañía que funciona bien y otra que puede hacerlo desastrosamente”. No en vano, la seguridad corporativa impacta de tal manera en las organizaciones que desarrolla “una función crítica”, sostuvo el representante de la Fundación Borredá. Cambio de enfoque El estudio también analiza cómo ha evolucionado la seguridad en las empresas. José Márquez explicó que esta disciplina tenía antes “una función táctica”, “el enfoque era muy reactivo” y “el cumplimiento normativo era su eje”, mientras que ahora busca “anticiparse a los riesgos” para prevenirlos y adaptarse a las circunstancias, “alineándose con la estrategia del negocio”. Márquez también se refirió a la transformación del contexto empresarial. Del entorno VUCA (volátil, incierto, cambiante y ambiguo) se ha evolucionado hacia el llamado BANI (frágil, ansioso, no lineal e incomprehensible), que hace “imposible adoptar una estrategia lineal que dure más de un año”. Por ello, el ponente puso el foco en la necesidad de orientar la seguridad hacia la resiliencia de la compañía. Desde su punto de vista, esa capacidad “es una cuestión de cultura en la que toda la organización debe colaborar” y ha de estar enlazada con la gestión de riesgos. Sobre la confusión entre resiliencia operativa y continuidad de negocio, Márquez aclaró que la primera “va más allá”, si bien consideró que “los planes de respuesta ante incidentes, los de continuidad y los de gestión de crisis tienen que estar totalmente alineados”. Responsable de seguridad El documento también dedica un capítulo a los profesionales de la seguridad, en el que parte de la idea de que el marco regulatorio para el director de seguridad no se ajusta a las necesidades actuales de las empresas. Elena Salas destacó la diferencia de enfoque sobre el responsable de seguridad que existe entre la normativa actual y modelos como el ESRM (Enterprise Security Risk Management). Aunque “no son visiones contradictorias” el enfoque de este último es “estratégico, corporativo y enfocado al negocio”, mientras que el de la Ley de Seguridad Privada es más “operativo, legalista y enfocado al cumplimiento”. “El modelo ESRM pone al negocio como el propietario del riesgo, pero a los profesionales de la seguridad como asesores transversales, que tenemos que ayudar a la consecución de logro de la compañía y ser facilitadores del negocio”, sostuvo Salas. Entre las habilidades que deben reunir estos profesionales mencionó: dominar modelos de gestión de riesgos, conocimientos básicos de ciberseguridad, orientación a la continuidad del negocio y la gestión de crisis, así como capacidad de influencia en la organización. Seguridad civil y nacional El nuevo estudio da continuidad a la obra Seguridad Civil y Seguridad Pública, aportación del sector privado a la Seguridad Nacional, publicada en 2024 por la Fundación Borredá, en la que se acuñó el concepto de “seguridad civil”. Esta terminología define “el conjunto de personas, instituciones y empresas que desde el sector privado llevan a cabo todo tipo de actividades encaminadas a la mejora de la seguridad, propia o de terceros, cualquiera que sea su normativa reguladora”. Sobre esa base, Enrique Bilbao enfatizó la necesidad de diferenciar conceptos como seguridad privada y seguridad corporativa, aunque ambas forman par- / Enero-Febrero 2026 129
RkJQdWJsaXNoZXIy MTI4MzQz