/ Enero-Febrero 2026 136 Desayuno de trabajo Patrocina: críticos se concentran en la elevada carga térmica, los materiales combustibles y la ausencia de mantenimiento predictivo. “Solo se actúa cuando algo se rompe”, apuntaló el experto, a lo que sumó un desafío que sintetiza el trasfondo del problema: “La digitalización nos aporta mucho, pero no hemos terminado de arreglar la parte analógica”. Inversión y digitalización Ibon Urrutikoetxea contextualizó su intervención recordando que la compañía en la que trabaja, Leroy Merlin, opera “150 edificios en España, junto con varias naves logísticas de hasta 9.000 metros”, lo que la convierte probablemente en “el retailer con mayor carga de fuego del sector”. Esta realidad, unida a dos siniestros significativos (el incendio de una tienda en 2011 y el ocurrido este verano en una nave de Meco, en Madrid), ha consolidado una fuerte cultura interna de prevención. “Hemos pasado de ver la PCI como un coste, con ingenierías imaginativas para justificar no instalar ciertos sistemas, a ser totalmente estrictos con la normativa”, señaló Urrutikoetxea. Explicó, además, que la compañía de seguros que tienen contratada actúa como un vector adicional de exigencia, imponiendo requerimientos que obligan a diseñar las nuevas tiendas con los máximos estándares. De hecho, señaló que Leroy Merlin invierte entre cuatro y cinco millones de euros al año en actualizar instalaciones. En contraste, la detección no ha avanzado al mismo ritmo. Farshad Arjomandi, por su parte, planteó tres dimensiones clave de la digitalización y su impacto en la PCI. En primer lugar, se refirió al ámbito puramente tecnológico, donde entran en juego la conectividad y la ciberseguridad. En segundo término, señaló que la digitalización es consecuencia de los avances tecnológicos de las últimas dos décadas: “La proliferación de baterías de ionlitio, los vehículos eléctricos, las placas solares o los centros de datos son beneficiosos”, pero aumentan los riesgos de incendio. Por este motivo, Arjomandi considera que “la PCI es una prioridad aún mayor que antes”. El tercer aspecto que destacó fue el retraso que arrastra la propia industria: “La digitalización de la PCI va 20 años por detrás de la seguridad electrónica”, señaló. A juicio del director regional de España y Portugal de Kidde Commercial, esta brecha se explica por la fuerte regulación del sector. Desde la perspectiva de los fabricantes, Jorge Muñoz añadió varios problemas recurrentes: “Falta presupuesto, falta de profesionalidad, falta de mantenimiento y falta de integración”. El responsable de proyectos de sistemas de fuego para Iberia Fire Systems de Kidde Commercial subrayó, asimismo, que en el terreno práctico conviven “sistemas de muchas clases y de muy diversa índole”, lo que obliga a un esfuerzo permanente por unificar criterios y facilitar la interoperabilidad. En ese sentido, Tortosa recordó que, en España, la PCI ha ocupado históricamente “una segunda posición” frente a la seguridad ante intrusión o la protección de recintos, lo que ha dejado claros desafíos de integración y normativa. Señaló que en muchos casos “las instalaciones contra incendios se han conectado a través de las de intrusión en una central receptora, y eso no se puede hacer”. Recordó que la legislación exige que la central de incendios sea independiente y cumpla con parámetros específicos de digitalización. Subrayó igualmente la importancia de esta independencia porque “es primordial que dé alarma de fuego y evacuación”, sentenció Tortosa. En nombre de Tecnifuego, reconoció también la responsabilidad del propio sector: “Desde la asociación empezamos a promover la conexión de la central receptora de incendios, pero algunos fabricantes lo veían como algo lejano, ya que todavía no disponían del módulo certificado”. En este caso, Santiago García puso el foco en un desafío estructural del sector: la escasa integración de la PCI dentro de las organizaciones y la falta de reconocimiento de la figura del director de seguridad. En la actualidad, explicó, “cuesta que se nombre un director de Seguridad que asuma todas las competencias” y subrayó que, si el responsable gestiona el plan de emergencia, también debería encargarse del mantenimiento del sistema de PCI, porque “no tiene sentido” desvincular estas funciones. Además, el director de Seguridad del Hospital Gregorio Marañón señaló un problema recurrente en licitaciones y contratación: la presencia de empresas poco fiables afecta a la operatividad de los sistemas. En este sentido, manifestó cómo la profesionalización y la profesionalidad de los proveedores son factores críticos para la seguridad de las instalaciones. Sistemas de alarma Una de las cuestiones que se abordó fue el mantenimiento de los sistemas de alarma. Rafael De Castro puso de relieve el retraso de muchas instalaciones en materia de digitalización: “Los sistemas de vigilancia no han cambiado en 20 años”, por lo que “las instalaciones no se pueden digitalizar”. El director de Seguridad de la UAM abogó por el empleo de un sistema único. “Estoy intentando lograr que todos los sistemas de las centralitas de todos los edificios envíen un mensaje al teléfono único de emergencia para saber dónde se ha producido el evento”, puso como ejemplo. Sin embargo, señaló que los concursos públicos “no dejan mucho
RkJQdWJsaXNoZXIy MTI4MzQz