/ Enero-Febrero 2026 154 Así opinan “No hay relevo generacional, lo cual genera un vacío importante en las plantillas” “El sector necesita atraer, formar y retener perfiles cualificados y tecnológicos” En la seguridad del ámbito sanitario hay un factor que está impactando actualmente en nuestros servicios y que va a marcar el futuro en los próximos años: la ausencia de vocaciones de vigilantes de seguridad. No hay relevo generacional, por lo que los vigilantes que se jubilan no tienen recambio y genera un vacío importante en las plantillas que está haciendo que tengamos problemas de coberturas en muchos servicios. Esta situación no parece que tenga solución a corto plazo, debido a unas mejorables condiciones de trabajo y una mala valoración de la profesión por parte de un sector de la sociedad, que expulsa a muchos candidatos hacia otras profesiones. Desde la FES consideramos que la evolución del sector de la seguridad privada estará determinada por la convergencia de cinco grandes vectores estratégicos, con impactos profundos y estructurales. En primer lugar, la tecnología será el principal catalizador del cambio. La inteligencia artificial, el análisis avanzado de datos, la videovigilancia inteligente, la ciberseguridad y la automatización están redefiniendo los modelos operativos, desplazando el foco desde la presencia reactiva hacia la prevención, la anticipación y la gestión integral del riesgo. En segundo término, el marco normativo jugará un papel clave. La adaptación a nuevas regulaciones exigirá mayor profesionalización, cumplimiento y coordinación público-privada. Este problema ha acelerado la transición tecnológica, que en muchos servicios todavía estaba pendiente, hacia un modelo digital donde tendremos una serie de puestos de vigilantes de seguridad imposibles de sustituir (como pueden urgencias o psiquiatría) y otros puestos que serán sustituidos por medios tecnológicos cada vez más avanzados con apoyo de la inteligencia artificial. Esta revolución tecnológica, donde el “cuore” de la seguridad pasará a ser el centro de control de seguridad de la organización, deberá ser gestionada por nuevos perfiles de trabajadores, como los vigilantes de centros de control o los gestores de sistemas de seguridad, ambos con un rol técnico especializado dentro de nuestras estructuras. El tercer factor es el nuevo mapa de riesgos y amenazas. La inestabilidad geopolítica, los riesgos híbridos, el terrorismo, la criminalidad organizada y las amenazas cibernéticas amplían el perímetro clásico de la seguridad y obligan a respuestas más sofisticadas y multidisciplinares. A ello se suma la escasez de talento y la transformación de los perfiles profesionales. El sector necesita atraer, formar y retener perfiles cualificados, tecnológicos y con capacidad de gestión. Por último, la presión del mercado obligará a las empresas a innovar, colaborar y ganar eficiencia. En este contexto, el liderazgo sectorial, la visión estratégica y la cooperación serán determinantes para construir una seguridad privada moderna. SANTIAGO GARCÍA SAN MARTÍN Presidente de OSICH NASSIM RAIS Presidente de FES
RkJQdWJsaXNoZXIy MTI4MzQz