Así opinan El sector de la seguridad evoluciona de un modelo basado en la presencia física hacia uno fundamentado en la inteligencia operativa. Esta visión estratégica redefine la estructura de los departamentos de seguridad, apoyándose en la implementación disruptiva de inteligencia artificial y deep learning en sistemas de CCTV e intrusión. Al automatizar la clasificación de objetos y filtrar el “ruido operativo”, se logra centrar la atención en amenazas reales y eliminar ineficiencias. Un pilar de esta transformación es la transición hacia los iSOC (Centros de Control Inteligentes). Al convertir los antiguos centros de monitoreo en nodos de inteligencia de arquitectura abierta, se facilita una respuesta orquestada. Un caso de éxito representativo es la alianza estratégica entre CBRE y Securitas; la conexión de activos bajo gestión al SOC de Securitas no solo ha elevado los estándares de protección, sino que ha optimizado de forma crítica los presupuestos operativos (OPEX) de los clientes. Este cambio tecnológico exige una evolución en el capital humano hacia perfiles de operadores analíticos expertos en datos. En este entorno, el director de seguridad debe liderar una transición donde la seguridad deje de ser un gasto para convertirse en un activo estratégico que aporte valor directo a la continuidad del negocio y al cumplimiento normativo. La seguridad corporativa está siendo transformada por la convergencia de nuevas tecnologías que permiten anticipar riesgos, cumplir con una regulación exigente y operar con eficiencia, impulsando el paso de modelos reactivos a enfoques predictivos e integrados. La inteligencia artificial y la analítica avanzada están revolucionando la gestión de incidentes mediante videoanalítica inteligente, correlación de eventos y análisis predictivo del riesgo. Estas capacidades se despliegan mediante edge AI, lo que reduce latencias y exposición de datos. En paralelo, se consolida la convergencia entre seguridad física y ciberseguridad, integrando CCTV, control de accesos y entornos OT e IT en plataformas unificadas que ofrecen una visión holística del riesgo. Los sistemas avanzados de control de accesos, basados en biometría y credenciales digitales, junto con la gestión de identidades (IAM), refuerzan la trazabilidad y el enfoque Zero Trust. Asimismo, el despliegue de sensores IoT permite monitorizar en tiempo real condiciones críticas como temperatura o vibraciones, clave para la protección de activos y el cumplimiento normativo. Todo ello se apoya en arquitecturas cloud e híbridas y en soluciones de automatización que optimizan la gestión de incidentes y el reporting regulatorio, alineando la seguridad con los objetivos del negocio. “El sector evoluciona hacia un modelo de inteligencia operativa” JUAN JOSÉ CANTERO Head of Health, Safety, Security and Procurement Department en CBRE España “Se consolida la convergencia entre seguridad física y ciberseguridad” FRANCISCO J. ARMADA Director de Seguridad Corporativa de Cofares 165 / Enero-Febrero 2026
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