Seguritecnia 517

/ Enero-Febrero 2026 200 Detectives La figura del detective privado ha experimentado una notable evolución en las últimas décadas, alejándose del estereotipo cinematográfico para consolidarse como un profesional regulado, especializado y con un papel cada vez más relevante en el ámbito de la seguridad y la investigación. En este contexto, la relación entre los detectives privados y los cuerpos de seguridad del Estado se presenta como un elemento clave para el fortalecimiento del sistema global de seguridad, aunque no exento de retos, límites legales y tensiones operativas. Desde el punto de vista normativo, en países como España la actividad del detective privado está claramente delimitada por la legislación vigente, que establece tanto sus competencias como sus restricciones. A diferencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, los detectives no poseen potestades coercitivas ni funciones de policía judicial. Sin embargo, su labor se centra en la obtención de información y pruebas de carácter privado, siempre dentro del marco legal, que pueden resultar de gran utilidad para procedimientos judiciales o investigaciones oficiales. Por otro lado, la cooperación entre detectives privados y cuerpos de seguridad suele producirse de forma indirecta, especialmente a través de la aportación de informes, pruebas documentales o testificales que posteriormente son valoradas por jueces, fiscales u otros organismos oficiales. En este sentido, el detective privado actúa como un agente complementario, capaz de cubrir ámbitos a los que la actuación policial no siempre alcanza, como conflictos mercantiles, laborales, familiares o investigaciones patrimoniales complejas. Valor estratégico Uno de los principales valores añadidos del detective privado es su especialización y flexibilidad. Mientras que los cuerpos de seguridad deben priorizar recursos en función del interés público y la gravedad del delito, los detectives privados pueden profundizar en casos concretos con un alto nivel de dedicación y conocimiento técnico. Esta capacidad resulta especialmente relevante en investigaciones de fraude, competencia desleal, bajas laborales fraudulentas o localización de personas, entre otras áreas en las que la colaboración con las fuerzas policiales puede resultar estratégica. No obstante, esta relación también presenta límites claros. La protección de datos, el respeto a los derechos fundamentales y la preservación de las competencias exclusivas de los cuerpos de seguridad exigen una separación nítida de funciones. Cualquier extralimitación por parte del detective privado no solo compromete la validez de la prueba obtenida, sino que también puede generar desconfianza institucional y deteriorar la percepción del sector. Por ello, la comunicación y el conocimiento mutuo se revelan como factores Detectives privados: relación y cooperación con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad Antonio Labrador Presidente de la Asociación Profesional de Detectives Privados en España (APDPE) Ambos colectivos comparten un objetivo común, pero desde posiciones jurídicas, organizativas y económicas claramente diferenciadas

RkJQdWJsaXNoZXIy MTI4MzQz