38ª EDICIÓN / Enero-Febrero 2026 35 “2026 debería ser un periodo de cambio de paradigma y una oportunidad para relanzar políticas de seguridad” Andrés Martín Ludeña TROFEO AL MEJOR DIRECTIVO USUARIO DE SEGURIDAD PRIVADA El Consejo Técnico Asesor de Seguritecnia le ha concedido el Trofeo al Mejor Directivo Usuario de Seguridad Privada por su dilatada, amplia y brillante carrera. ¿Cómo se siente a raíz de dicho reconocimiento? Recibir el Trofeo de Seguritecnia genera un gran orgullo, que me llena de gratitud y de responsabilidad. Es el reconocimiento a un trabajo constante de años y a una apuesta decidida por la innovación y la excelencia. Es también un reconocimiento a mis maestros de la seguridad pública y privada, a los directivos que confiaron en mí y a los compañeros que me ayudan cada día con entusiasmo y lealtad. No puedo olvidar a los colaboradores, a los proveedores y a tantos otros que me han permitido llegar hasta recibir este galardón. ¿Con qué momentos se queda de su trayectoria en el sector de la seguridad privada? Podría escribir un libro sobre los momentos vividos tanto en la seguridad pública como en la privada. Tras más de 40 años de actividad y de aprendizaje continuo, destacaría la importancia de la formación permanente, las experiencias compartidas, la transferencia de conocimientos y buenas prácticas, la necesidad del asociacionismo, la colaboración público-privada, la exigencia que imponen los nuevos escenarios y amenazas, la convergencia de las diferentes seguridades, la relevancia de los foros profesionales, la vocación de servicio, la correcta focalización de los problemas y la proactividad como destino permanente. ¿Qué le pide, en términos generales, al sector de la seguridad privada para el año 2026? Con los años me he vuelto exigente con nuestra actividad profesional y con los profesionales del sector. Ignoro qué ha sucedido, pero percibo cierto acomodo y relajación en las nuevas generaciones de directores, jefes y directivos de seguridad. Quizá se han encontrado el camino demasiado rodado y un punto de madurez engañoso que no debe confundirles, ya que el mapa de amenazas resulta hoy inabarcable para quienes aspiran a una visión de 360 grados. En mi opinión, está todo por hacer. El año 2026 debería ser un periodo de cambio de paradigma y una oportunidad para relanzar políticas de seguridad y enfoques novedosos sobre cómo gestionar la seguridad, cómo mejorar nuestras capacidades de influencia y cómo perfeccionar las comunicaciones. En definitiva, se trata de cuidarnos mejor como sector para poder alcanzar objetivos que nos permitan ayudar de forma más eficaz a nuestras empresas y a la sociedad en su conjunto “Percibo cierto acomodo y relajación en las nuevas generaciones de directores, jefes y directivos de seguridad”
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