Seguritecnia 517

/ Enero-Febrero 2026 36 38ª EDICIÓN “Somos una figura, en muchas ocasiones, mal valorada. En situaciones como esta se pone en relieve nuestra labor” Ángel Martín y Nuria Ruiz Jefes de equipo de los vigilantes del Hospital Gregorio Marañón TROFEO AL MÉRITO EN EL SERVICIO EN SEGURIDAD PRIVADA El CTA de Seguritecnia les ha reconocido con el Trofeo al Mérito en el Servicio de la Seguridad Privada. ¿Qué representa para ustedes y para todo su grupo este galardón? Este premio supone un orgullo para nosotros, ya que es un reconocimiento a un trabajo en el que no solemos contar con la gratitud de los usuarios. Nuestra misión implica hacer cumplir las normas en el hospital y eso no siempre es bien recibido por todos. Somos una figura, en muchas ocasiones, mal valorada por los usuarios, y en situaciones como esta se pone en relieve la importancia de nuestra labor. Ustedes han sido premiados por intervenir y evitar el secuestro de un recién nacido en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid. ¿Cómo fue la actuación que llevaron a cabo? Durante nuestro turno, la supervisora de enfermería de guardia nos avisa de que unos padres están intentando llevarse a un recién nacido del edificio materno-infantil del hospital sin autorización, al tener retirada la custodia del menor. Activamos inmediatamente el “código rosa”, mediante el cual el equipo de seguridad se dirige a cubrir todas las puertas del edificio para impedir que salgan con el bebé. Asimismo, se avisa a la Policía Nacional para solicitar su colaboración. En la puerta del hospital materno-infantil, en la calle O’Donnell, localizamos a tres personas –los padres y un tercer familiar– que intentaban ayudarles a secuestrar al niño, esperando con un vehículo. Uno de los vigilantes les intercepta, pero es golpeado y derribado. Los padres y el familiar salen corriendo calle abajo y varios vigilantes iniciamos la persecución. Conseguimos interceptar al hombre a unos 250 metros del hospital, en la vía pública, pero las dos mujeres continúan huyendo con el bebé hasta una calle aledaña, donde se esconden en un portal. Gracias a la colaboración de varios ciudadanos que las ven ocultarse y nos indican su ubicación, logramos localizarlas y avisar al resto de compañeros y a las dotaciones policiales que ya estaban llegando. Se revisa el edificio planta por planta hasta que finalmente son localizadas en el rellano de la quinta planta. En coordinación con la Policía Nacional, se procede a la detención de las personas implicadas y el niño es devuelto sano y salvo al personal sanitario del hospital. ¿Qué mensajes les lanzarían a los vigilantes de seguridad privada que están empezando a desempeñar este trabajo o a aquellas personas que están pensando adentrarse en esta profesión? Les diríamos que lo más importante de este trabajo es la sensación del deber cumplido y la realización personal que aporta ayudar a los usuarios. A pesar de ser una profesión dura y, en ocasiones, poco agradecida, hay que tener presente que merece la pena, porque contribuimos a que las cosas funcionen adecuadamente, haciendo cumplir las normas en nuestros centros de trabajo en beneficio de todos los usuarios. Además, aportamos nuestro grano de arena en momentos en los que las personas son especialmente vulnerables y necesitan ayuda. “A pesar de ser una profesión dura y poco agradecida, merece la pena porque contribuimos a que las cosas funcionen adecuadamente”

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