Seguritecnia 518

Resiliencia de Entidades Críticas La resiliencia va más allá de la prevención y la protección, puesto que implica un compromiso con la continuidad en la prestación de uno o varios servicios esenciales en caso de producirse un incidente disruptivo. En este contexto, la variable tiempo se vuelve fundamental, ya que es necesario definir con precisión los tiempos objetivos de recuperación, qué medidas hay que activar y qué puestos de trabajo y funciones son críticas. Hacia un nuevo sistema El CNPIC lleva tiempo trabajando no solo en la transposición de la directiva europea, sino también en el futuro reglamento y en el resto de los textos que acompañarán la aprobación de la ley. Este trabajo no solo se está abordando desde el punto de vista normativo, sino también desde una perspectiva de inteligencia y operativa, puesto que el objetivo no es únicamente aprobar una ley por imperativo de nuestras obligaciones y compromisos europeos, sino desarrollar un marco verdaderamente útil para la ciudadanía y para la estabilidad del funcionamiento diario en términos de seguridad pública. Para ello, es esencial garantizar la correcta prestación de todos y cada uno de los servicios esenciales recogidos en la lista de sectores estratégicos. En ese camino hacia la implantación de un nuevo sistema, el CNPIC está ampliando conocimientos y recabando información procedente de otras agencias, especialmente en lo referente a catástrofes naturales, una cuestión que no se abordaba desde el ámbito PIC. En los últimos años, desgraciadamente, en España hemos sufrido las consecuencias de la erupción del volcán de La Palma, la depresión aislada en niveles altos (DANA) en Valencia o los incendios generalizados repartidos por toda la geografía nacional durante el pasado verano. Todas estas situaciones obligan a gestionar información y elaborar inteligencia, del mismo modo que se hacía con el terrorismo o el crimen organizado. Mención aparte merece el análisis de las amenazas híbridas, especialmente a raíz de los incidentes acontecidos en el norte de Europa en el último año, tales como sabotajes a cables submarinos o vuelos de drones en entornos aeroportuarios, que, además de interrumpir temporalmente un servicio esencial, generan alarma social e inseguridad en la población. El CNPIC lleva tiempo analizando estas amenazas, así como sus vulnerabilidades asociadas y las posibles soluciones para reducirlas, mitigarlas o incluso neutralizarlas, participando en grupos de trabajo a todos los niveles, tanto nacionales como europeos. Otro objetivo que se mantiene en el tiempo es reforzar la colaboración público-privada, dado que muchos de los operadores críticos pertenecen al sector privado, pero prestan servicios esenciales para el país. Por ello, ambas partes están llamadas a mantener una colaboración estrecha. El operador debe comprometerse y realizar un esfuerzo en la implantación de medidas de resiliencia acordes con las exigencias que establezca la ley, mientras que el centro debe analizar dichas medidas desde nuevas perspectivas, siempre desde un enfoque cooperativo y a través de los instrumentos establecidos. Es evidente que se aproxima un cambio con la próxima aprobación de la Ley de Protección y Resiliencia de Entidades Críticas y, como en todo proceso de transformación, es el momento de mejorar y consolidar al CNPIC como punto de referencia a nivel europeo en la protección de servicios esenciales e infraestructuras críticas. Todo ello apoyado en un Plan Nacional de Protección de Infraestructuras Críticas plenamente instaurado desde hace años y en Planes Estratégicos Sectoriales en prácticamente la totalidad de los sectores estratégicos incluidos en la directiva europea de aplicación. Sobre la base de lo ya construido, es el momento de dar un paso más: pasar de la protección a la protección y resiliencia; pasar de CNPIC a CNPREC. / Marzo-Abril 2026 33

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