Seguritecnia 520

/ Julio-Agosto 2026 16 Seguridad en hoteles Cada noche, miles de personas duermen en hoteles de toda España sin pensar en qué pasaría si sonara una alarma. No conocen las salidas, ignoran dónde está el extintor más cercano y, con toda probabilidad, nunca lo necesitarán. Esa despreocupación es el mejor síntoma de que alguien ha hecho bien su trabajo. Porque la tranquilidad del huésped tiene siempre un precio invisible: el esfuerzo riguroso y silencioso de quienes se han tomado en serio la seguridad del establecimiento mucho antes de que el primer cliente cruzara la puerta. La prevención de incendios no empieza cuando hay fuego; empieza mucho antes. Normativa aplicable Conviene recordar de dónde partimos. Los establecimientos hoteleros en España están obligados a cumplir con el Código Técnico de la Edificación, en particular con su documento básico de Seguridad en caso de Incendio, y con la Norma Básica de Autoprotección, que exige un plan de emergencia actualizado y operativo. A ello se suma el Reglamento de Instalaciones de Protección contra Incendios (RIPCI), que determina qué empresas pueden instalar y mantener estos sistemas y bajo qué condiciones. Más allá del trámite, entender este marco es el primer paso para tomar decisiones bien fundamentadas. Y es que proteger un hotel va mucho más allá de colgar extintores en la pared: un sistema moderno debe detectar el fuego de forma temprana, evitar falsas alarmas, ordenar la evacuación y mantener operativo el edificio incluso en los peores momentos. En un entorno donde conviven personas que desconocen el lugar y que pueden estar profundamente dormidas, cada detalle cuenta. Falsas alarmas La detección temprana es el primer eslabón de la cadena. Pero no basta con detectar un incendio de forma temprana, el sistema de detección tiene que ser fiable. Un sistema que genera falsas alarmas ante el vapor de una ducha, por ejemplo, puede desencadenar evacuaciones innecesarias, generar pánico en los huéspedes y alterar gravemente el funcionamiento del establecimiento, deteriorando la confianza de los ocupantes y del propio personal en la instalación. El verdadero reto consiste en combinar una elevada sensibilidad frente a un riesgo real con la capacidad de discriminar aquellas situaciones que no representan un incendio, garantizando así tanto la seguridad como el confort de los huéspedes. Ese vapor de agua de los baños es uno de los grandes responsables de las falsas alarmas en habitaciones. Frente a él, los detectores multisensor se han convertido en un aliado natural: al combinar diferentes sensores y algoritmos de análisis, pueden identificar con mayor precisión las características del humo y diferenciarlas de otros fenómenos habituales, como el vapor de agua, reduciendo las falsas alarmas sin comprometer la rapidez de detección. Algunos modelos van más allá e integran detector, sirena, indicador visual (VAD) y aislador en un único equipo. El resultado es una instalación más limpia y discreta, especialmente apreciada en el entorno hotelero, al tiempo que facilita el cumplimiento de los requisitos normativos en materia de señalización de alarmas sin multiplicar el número de dispositivos instalados. Soluciones de evacuación Si algo distingue una evacuación que funciona de una que termina en caos es que las personas entiendan qué ocurre y qué deben hacer. Una sirena estridente avisa, pero no explica. Por eso los sistemas de evacuación por voz deberían ir desplazando a las alarmas acústicas convencionales: un mensaje pregrabado y claro transmite instrucciones concretas y, sobre todo, reduce el pánico, algo decisivo en edificios de alta ocupación. Prevención de incendios en hoteles: claves que conviene tener en cuenta Daniel Campos Product Manager de Incendios en Casmar

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