/ Septiembre-Octubre 2026 70 Centrales Receptoras de Alarmas merecido la pena habilitarse como CRA, a algunas ya sí en base a esas tres necesidades tan relacionadas con su negocio principal. Lo que algunas hacen para minimizar el coste de implantación y explotación, cuyo principal gasto es el personal operativo, es subcontratar la mayoría del tiempo de servicio a otra CRA y usar en cloud su infraestructura técnica, solución que simplifica y abarata la inversión y los costes, aparte de aportarles el know-how de la actividad. CRA en instaladoras El número de empresas instaladoras sigue creciendo. Las CRA en las primeras posiciones del ranking por volumen de conexiones son también instaladoras. Como refleja su modelo, el servicio de CRA lo prestan directamente, para otros combinan en mayor o menor medida recursos propios y subcontratados. Para el técnico, subcontratan con alguna de los cientos de empresas que solo instalan. De las 1.243 empresas con esta habilitación, 1.090 (88%) exclusivamente instalan, siendo de ámbito autonómico 879 (81%), la mayoría pymes y microempresas. Por tanto, este último subgrupo supone la tipología predominante, un 57 por ciento de todas las empresas de seguridad (figura 2). Todas las empresas que solo instalan precisan ofrecer a sus clientes servicios de CRA. Para ello, celebran igualmente alianzas de colaboración, normalmente con alguna del modelo Wholesale, facturando el servicio junto al suyo de mantenimiento. Sin embargo, últimamente se dan frecuentemente situaciones que les empujan a cambiar de proveedor, encontrando dificultades para encontrar uno idóneo. Una es comenzar a observar repetidamente un mal servicio en sus clientes, algo que ocurre si la CRA no evoluciona o no invierte en recursos lo suficiente. Otra es que sea vendida a solo ocasionalmente requieren este servicio, necesidad que solventan mediante alianza con alguna CRA. Un primer motivo para formalizar la alianza es cuando un cliente precisa este servicio; precisan que les recomienden alguna con garantía de calidad. También la requieren para constituir una UTE si licitan a concursos públicos paquetizados, que habitualmente agrupan vigilancia, mantenimiento, CRA y acuda; aunque últimamente las CRA se niegan a constituirlas por el mal balance beneficio-riesgo que adquieren derivado de la responsabilidad solidaria. Y un tercer motivo proviene de la exigencia de que los cada vez más demandados servicios de televigilancia sean prestados desde una CRA. Debiera ser suficiente facilitarlos desde el centro de control de la empresa de vigilancia, pero legalmente no es viable según la interpretación del irregular marco legal, que muchas veces limita el margen de maniobra para innovar servicios, sobre todo los basados en nuevas tecnologías. Quien interpreta la viabilidad legal de una nueva idea o prestación, y la permite o no, está muy encorsetado, y las negativas cercenan a las empresas ciertas iniciativas por muy eficientes que sean. Tanto desde el punto de vista legal como del de la lógica, es evidente que la televigilancia debe prestarse por vigilantes, pero desde este último es insostenible que tenga que llevarse a cabo solo desde dentro de una CRA. No obstante, salvo cambio interpretativo, de momento es lo que hay, esperemos que pronto se aborde la tan requerida reforma de alguna orden ministerial para mejorar y solventar alguno de estos sinsentidos, aquellos que sea posible en avenencia con el Reglamento de hace 32 años con el que desgraciadamente hay que seguir conviviendo. Así que, aunque hasta ahora a muchas empresas de vigilancia no les ha riante de las Turnkey Solution porque prestan todos los servicios, si bien no compiten con los líderes por su mercado ni tienen una potente imagen de marca reconocida. El negocio de CRA suele ser poco relevante, incluso a veces deficitario, pero lo precisan para dar un servicio integral. Además, la habilitación les permite prestar servicios de televigilancia y si licitan les evita constituir UTE. Diversificador. Empresas pertenecientes a un grupo o holding cuya actividad principal no es la seguridad privada, pero incorporan una sociedad que lo es completando su porfolio global de servicios. Algunas la quieren para dar servicio a sus clientes, frecuente entre operadores de telecomunicaciones. Otras, para autoservicio dentro de una corporación, aunque hay pocos casos porque con esta necesidad suelen optar por una CRA de uso propio, solo la contemplan si precisan conectar terceros ajenos a la misma. De nicho. Minoritario. Se especializan en un nicho de mercado muy concreto, como, por ejemplo, parques fotovoltaicos de alta complejidad perimetral, que además instalan y mantienen, o urbanizaciones de lujo donde además ejercen la vigilancia. Empresas de vigilancia Hay 431 empresas habilitadas en vigilancia, de las cuales 75 tienen además la de CRA. Una decena de estas últimas no comercializan vigilancia estática, tienen la habilitación exclusivamente para dar servicio de acuda. Por tanto, en aproximadamente la mitad de las 124 CRA su actividad principal es la vigilancia y más del 80 por ciento de las empresas de vigilancia (356) no tienen CRA propia. La mayoría de estas son pymes de arraigo regional o para mercados concretos que
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