Seguritecnia 521

Centrales Receptoras de Alarmas no quedarse atrás, algunas de dudoso retorno sin volumen como, por ejemplo, digitalizar procesos, automatizar actuaciones, segmentar la gestión en unidades operativas especializadas independientes o desarrollar apoyos de inteligencia artificial asistentes al operador compatibles con lo admitido legalmente. Parque de conexiones Curiosamente, este descenso se contrapone con que las alarmas conectadas siguen aumentando. Según el informe DBK sobre CRA de febrero 2026, a final de año serán unos 3,78 millones, un 4 por ciento más que el anterior. Otras fuentes estiman casi cuatro millones. El tirón sigue liderándolo el mercado residencial, ahora ralentizado por un consumo más contenido, pero aún con margen de incremento dada la baja penetración respecto al número de viviendas existentes. En el crecimiento juegan también un papel importante las alianzas con otros players, como bancos, operadores de telecomunicaciones, aseguradoras o energéticas, que diversifican y comercializan este servicio por comisionamiento o facturándolo complementariamente al suyo. Ofrecen a sus clientes diversificación de servicios, en este caso el de seguridad, para fidelizarles y aumentar el ARPU (promedio de ingresos por usuario). Esta misma dinámica veremos llevarla a cabo también a la inversa: empresas de seguridad que comercialicen servicios de otros sectores tras suscribir alianzas estratégicas. Cross-selling de manual. Modelos de CRA Según motivación y enfoque empresarial, identifico seis modelos (figura 1): Turnkey Solution. Significa “llave en mano”. Empresas en las que el cliente final confía en su marca y prestan todos los servicios, el de CRA directamente y otros frecuentemente subcontratados. Es el modelo de quienes compiten por el mercado residencial y pequeño negocio. Wholesale. Significa "venta al por mayor”. Venden y encomiendan el cobro del servicio a intermediarios que lo comercializan y facturan. Actúan como marca blanca, no generan imagen de marca hacia el mercado; basta con crearla ante los intermediarios contra quienes no compiten en su actividad. Solo invierten en infraestructura tecnológica y en personal operativo. No tienen costes de adquisición cliente (CAC) ni invierten en crear marca, por lo que pueden vender el servicio a precio bajo. El intermediario añade buen margen al PVP que aplica, muchas veces paquetizado y facturado conjuntamente a su propio servicio. Normalmente estos comercializadores son empresas de seguridad instaladoras. Otras veces son entidades ajenas a la seguridad, en cuyo caso la empresa de seguridad también instala y mantiene. Dentro de este modelo hay dos tipos. El primero, empresas independientes, CRA puras podríamos decir, entendiéndose como tal aquellas que no desarrollan ninguna otra actividad de seguridad; algunas tienen la habilitación en vigilancia, pero solo para proporcionar servicio de acudas; casi todas son decanas y pertenecientes a un propietario nacional; fueron frecuentes en el pasado, pero han ido declinando. El segundo, empresas de tipo colaborativo, cuyos propietarios son varias instaladoras. Su objetivo principal es no depender de ningún proveedor ajeno; hay 1.243 instaladoras y veremos a muchas incorporarse a estas iniciativas empresariales. Híbrido. Mezcla los dos modelos anteriores: comercializan directamente con su marca y buscan terceros que incorporen conexiones. Atraen a instaladores subcontratándoles parte de su trabajo técnico, quienes a su vez les conectan sus clientes. A veces aportan a esos instaladores otros aspectos de valor, como atractivas aplicaciones ad hoc que cubren sus necesidades operativas. Vigilancia. Su negocio principal es la vigilancia. Son CRA como complemento y para facilitar la captación comercial de la vigilancia. Es una vaFigura 1. Modelos de CRA. / Septiembre-Octubre 2026 69

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