Seguritecnia 521

Centrales Receptoras de Alarmas tecnologías, procesos y profesionales compartan información para mejorar la capacidad de prevención, detección y respuesta. Núcleo de gestión Dentro de este modelo, la central receptora de alarmas adquiere una importancia estratégica. Su función puede evolucionar desde la recepción y gestión de determinadas señales hacia un verdadero centro de coordinación de la información procedente de los diferentes sistemas de protección de una instalación. La integración de detección de intrusión, vídeo, analítica, IA y respuesta mediante vigilantes de seguridad permite disponer de una visión mucho más completa de cada incidente. El objetivo no debe ser únicamente recibir una alarma, sino disponer de la información necesaria para determinar qué está ocurriendo, valorar su relevancia y activar la respuesta adecuada. La aplicación de la IA puede contribuir especialmente a mejorar los procesos de detección y gestión de eventos, siempre dentro de un marco que garantice la fiabilidad, la supervisión profesional y el cumplimiento de las obligaciones legales. Una tecnología más avanzada debe traducirse en una seguridad más eficaz, no simplemente en una mayor acumulación de dispositivos. Además, una gestión más precisa de las alarmas puede contribuir a reducir las falsas activaciones y, con ello, evitar desplazamientos o actuaciones innecesarias de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. La tecnología, correctamente integrada y gestionada, debe servir para mejorar la eficacia del conjunto del sistema de seguridad. CRI dentro de la CRA La protección contra incendios (PCI) constituye un ámbito especialmente sensible debido a las consecuencias que puede tener un incidente sobre la vida de las personas y sobre los bienes. Precisamente por ello, desde ACAES consideramos que la gestión de los sistemas de protección contra incendios conectados a una central receptora debe abordarse desde una perspectiva integral. La central receptora de alarmas de incendio (CRI) debe entenderse, a nuestro juicio, como una especialización dentro del ámbito de la CRA. Esto implica contar con operadores específicamente formados en materia de protección contra incendios, capaces de gestionar estas señales con el máximo nivel de conocimiento y rigor. Pero la especialización no debería significar aislamiento. Cuando se produce una incidencia, la información disponible sobre un inmueble no debería fragmentarse entre diferentes centros de recepción de alarmas sin comunicación entre sí. El operador especializado en PCI debería poder disponer, cuando proceda y dentro del marco normativo aplicable, de la información complementaria procedente de los demás sistemas del cliente: detección de intrusión, cámaras, videoverificación o analítica. La verdadera seguridad integral exige precisamente esa capacidad de correlacionar información. Un evento detectado por un sistema puede adquirir un significado completamente diferente cuando se contrasta con los datos proporcionados por otros sistemas. Únicamente una CRA es capaz de aportar estas soluciones integrales con un nivel máximo de fiabilidad y seguridad. Marco normativo Sin embargo, la evolución tecnológica del sector contrasta con un marco normativo que no ha avanzado al mismo ritmo. La Ley 5/2014, de Seguridad Privada, tiene ya más de una década de vigencia y continúa sin contar con el desarrollo reglamentario que permita adaptar plenamente sus previsiones a la realidad actual. Mientras tanto, buena parte del funcionamiento del sector continúa condicionado por un Reglamento de Seguridad Privada de 1994 y por unas Órdenes Ministeriales de 2011. En Cataluña, determinadas materias siguen encontrando además su referencia en normativa autonómica anterior. / Septiembre-Octubre 2026 75

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