Seguritecnia 521

/ Septiembre-Octubre 2026 76 Centrales Receptoras de Alarmas sistemas más inteligentes, conectados y capaces de anticiparse a los riesgos. Pero para aprovechar plenamente ese potencial resulta imprescindible disponer de un marco normativo actualizado, coherente y adaptado a las necesidades actuales. La seguridad integral no debe entenderse como una simple suma de tecnologías. Es un modelo basado en la integración de personas, sistemas, información, procedimientos y capacidades de respuesta. Y para que ese modelo pueda desarrollarse plenamente necesita el respaldo de una regulación que reconozca la realidad tecnológica del siglo XXI. Después de más de 40 años de evolución, el reto ya no consiste únicamente en incorporar nuevas soluciones. Consiste en conseguir que la regulación, la tecnología y las necesidades sociales avancen en la misma dirección. Desde ACAES continuaremos trabajando para aportar conocimiento, defender los intereses del sector y contribuir a esa transformación. El futuro de la seguridad privada pasa por una seguridad más integral, conectada y profesional. Pero también por una regulación capaz de acompañarla. rentes vocalías y grupos de trabajo, la formación continua, el asesoramiento a las empresas y la participación activa en espacios de colaboración públicoprivada. Esta colaboración resulta esencial para que las decisiones regulatorias tengan en cuenta la realidad operativa de quienes prestan diariamente los servicios de seguridad. La normativa debe proteger el interés general, pero también debe ser suficientemente flexible para permitir que el sector pueda incorporar nuevas tecnologías y modelos de prestación sin quedar atrapado en procedimientos diseñados para una realidad que ya no existe. También forma parte de esta labor la defensa de los intereses de las empresas asociadas, la supervisión del cumplimiento normativo en los procesos de contratación y licitación y el asesoramiento ante determinadas prácticas que pueden desvirtuar la naturaleza de los contratos de seguridad. Nueva etapa El sector de la seguridad privada se encuentra ante una oportunidad extraordinaria. La tecnología permite construir La distancia temporal entre estas normas y la realidad tecnológica actual resulta especialmente significativa. En poco más de una década han aparecido nuevos modelos de conectividad, IA, sistemas avanzados de análisis de vídeo, nuevos riesgos de ciberseguridad y formas diferentes de gestionar la información. El sector ha ido incorporando estas tecnologías con prudencia y responsabilidad, pero la falta de actualización normativa genera incertidumbre y puede dificultar la implantación homogénea de soluciones innovadoras. Un ejemplo especialmente ilustrativo es el de los libros-registro de alarmas, cuyos formatos mantienen una concepción heredada de otra época. En una sociedad plenamente digitalizada, resulta difícil justificar que determinados procesos administrativos continúen dependiendo de modelos que no aprovechan las posibilidades de la gestión electrónica. La Administración ya dispone de sistemas digitales para el registro de contratos y servicios. Un modelo igualmente digital para la gestión y comunicación de alarmas permitiría mejorar la trazabilidad, facilitar el cumplimiento de las obligaciones administrativas y, especialmente, proporcionar información de manera prácticamente inmediata. Tampoco existe una regulación por parte de la Administración de cómo se deben gestionar las señales procedentes de los sistemas PCI que aporte seguridad jurídica, más allá de algunos textos redactados por alguna asociación sectorial. La colaboración, esencial La modernización del sector no depende exclusivamente de la tecnología. También requiere fortalecer la colaboración entre empresas, asociaciones profesionales y administraciones públicas. Desde ACAES se trabaja para contribuir a esa evolución mediante las dife-

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