Seguritecnia 513

Opinión Por tanto, decir que la probabilidad es baja no exime de estudiar cómo empeorarían las condiciones sobre la evacuación o la estructura. No se diseña solo para el caso más frecuente, sino también para eventos menos probables, pero con consecuencias críticas. Tipos de análisis La mayor parte de los diseños prestacionales siguen un enfoque determinista partiendo de unos escenarios poco “representativos”. Es más fácil centrarse en unos pocos casos en los que se utilicen puntos de partida concretos y medibles, de manera que el desarrollo progresivo del incendio y sus efectos (llama, humos, etc.) se vaya calculando o estimando de manera dinámica. Aunque los métodos probabilísticos se aceptan en principio, su aplicación es limitada, reservándose para proyectos especiales debido a su complejidad computacional, tiempo requerido, falta de datos y escasa familiaridad de los reguladores y proyectistas. No obstante, nos guste o no, el incendio es un fenómeno aleatorio o estocástico, así como lo es la interacción con las personas, y el diseño debería reflejarlo. Dos espacios idénticos pueden experimentar curvas de fuego distintas y, por tanto, resultados dispares aun cumpliendo el mismo “escenario de diseño”. De manera similar, la variedad en la distribución de los ocupantes puede conllevar tiempos de evacuación totalmente dispares en un mismo recinto. Para poder justificar que se han analizado los peores casos razonables o “creíbles”, hay que asegurarse de que pueden llegar a suceder en el ámbito real, y para justificar que son los “peores”, hay que compararlos con otros menos perjudiciales. De ahí que el parámetro “riesgo” adquiera protagonismo. De hecho, no se consideran aquellos casos que tienen “posibilidad” de ocurrir con “consecuencias muy nefastas”, pero cuya “probabilidad” sea tan baja que dejen de ser tan relevantes como otros de menores consecuencias, pero más frecuentes. Aunque en castellano suelen confundirse los términos, por ejemplo, hazard se refiere al “peligro” (condición que puede provocar daños debido a un incendio), mientras que risk corresponde al “riesgo” (potencial de pérdida del incendio producto de la probabilidad y la consecuencia). Por lo tanto, un análisis determinista puro está ‘cojo’ si no se apoya de alguna manera, aunque se simplifique, en un análisis de riesgos, y de ahí que termine siendo un análisis “híbrido”, aportando con este un refuerzo matemático a la simple experiencia o juicio de ingeniería. Recordemos que la evolución normativa en terremotos pasó de fuerzas estáticas “equivalentes” a espectros de respuesta probabilísticos. El paso se dio cuando costó más caro obviar la variabilidad que modelarla. De hecho, los coeficientes que se agregan a las cargas de diseño estructural en base a las medidas contra incendio adoptadas también tienen inmersa su componente probabilística. Al incluir el factor probabilístico, se gana en transparencia y trazabilidad. Por ejemplo, con un árbol de eventos o un Monte Carlo, cada hipótesis queda cuantificada; y el decisor ve cómo cambian los niveles de seguridad si varía, por ejemplo, la fiabilidad de rociadores. También se gana en optimización. El riesgo monetario (pérdida esperada €/ año) interesa a promotores, aseguradoras y operadores. Un diseño optimizado suele justificar medidas pasivas y activas, más ajustadas (ni por defecto ni sobredimensionadas), sin cargar el proyecto. Además, cada vez más se aplican herramientas y normas en este sentido, como, por ejemplo, la PD 7974-7:2019 (Reino Unido) o la guía SFPE Probabilistic Risk Assessment, así como programas informáticos como B-RISK, ya usados en Nueva Zelanda. Asimismo, se pueden aprovechar bases de datos completas como NFIRS (Estados Unidos), CTIF (Europa), informes BRE, etc., ya que la falta de datos se combate compartiendo, no evitando el análisis. En definitiva, el “caso de mayor peligro” o el “caso más probable” no es igual que el “caso de mayor riesgo”. El diseñador tiene la responsabilidad de medir y comunicar esas brechas. De modo que el modelo “híbrido”, aunque sea predominantemente determinista, ha de llegar a tener un lugar cada vez más preponderante. En conclusión, es imprescindible cumplir con rigor los pasos y requisitos que establecen las normas de diseño prestacional. Solo así podremos asegurar que el nivel de seguridad es realmente equivalente o superior al que pretende garantizar la normativa prescriptiva. El incendio es un fenómeno aleatorio o estocástico, así como lo es la interacción con las personas, y el diseño debería reflejarlo / Mayo-Junio 2025 85

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