/ Julio-Agosto 2025 82 Inteligencia y Seguridad el arancel se impuso únicamente sobre la Unión Europea mientras que en 2025 sería sobre todos los proveedores, lo que impediría que las empresas norteamericanas sustituyeran importaciones de países sujetos a aranceles por países no sujetos, y previsiblemente reduciría el efecto final sobre la exportación española. Un segundo tipo de efectos a considerar son los indirectos. Se trata del efecto que los aranceles pueden tener sobre otros países cuya dependencia de EEUU es superior a la española, como es el caso de Alemania o de Francia, y que son importantes destinos de nuestras exportaciones (Francia es nuestro primer destino y Alemania el segundo). Para Alemania, EEUU es su primer destino exportador y para Francia el tercero, y mientras las exportaciones de bienes suponen el 1,1 por ciento del PIB español, representan por el contrario el 3,7 por ciento del alemán, el 1,6 por ciento del francés o el 3 por ciento del italiano. El efecto negativo para estas economías derivado de la reducción de sus exportaciones a EEUU tendría una repercusión muy desfavorable en la exportación de nuestros productos a dichos países. En tercer lugar, debemos mencionar el peaje que la errática política comercial de la administración Trump estaría teniendo sobre la economía española y la mundial, fundamentalmente debido a la dosis de incertidumbre que está introduciendo en la evolución económica. Las instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya han empezado a reducir las proyecciones de crecimiento, y en el caso de la economía española se calcula que el efecto puede ser de varias décimas, incluso llegando al medio punto del PIB. Como cuarto punto, es necesario indicar que el efecto final sobre la exportación española, y más en particular sobre la economía española, va a depender en gran medida de dos partes. Por un lado, del resultado final de las negociaciones que están actualmente en curso y, por otro, de las medidas de respuesta de la Unión Europea, que, en función de su magnitud, podrían afectar en mayor o menor medida al desempeño económico de sus Estados miembros. Capacidad de diversificación A pesar de las sombrías proyecciones que se han puesto de manifiesto en este artículo, sigue habiendo razones para un cauto optimismo. Primero, porque, como hemos visto, si bien existen sectores altamente perjudicados, en su conjunto la economía española se vería menos afectada que las economías y las empresas de los países de nuestro entorno. Segundo, porque según una reciente encuesta del ICEX a las empresas españolas exportadoras al país norteamericano, dos tercios de las que han respondido no prevén que su facturación se vea seriamente afectada y no esperan tampoco cambios en términos de empleo. Asimismo, más de la mitad prevé mantener su inversión y su presencia en el mercado americano y solo un siete por ciento prevé abandonarlo en el caso de que finalmente se establezcan los aranceles. Por último, otra de las cuestiones más relevantes que determinará el efecto final sobre la exportación española vendrá dada por la capacidad de nuestras empresas exportadoras de encontrar mercados que en su caso puedan sustituir al mercado norteamericano; es decir, su capacidad de diversificación. La tradicional concentración de la exportación española en los países de la Unión Europea y la escasa presencia en los mercados asiáticos y los países emergentes podría pensarse que representa un obstáculo inicial, pero al mismo tiempo es una gran oportunidad, puesto que el margen de presencia y de incremento de la actividad exportadora es elevada. En definitiva, la diversificación de mercados ha sido siempre uno de los objetivos de la exportación española, pero en un contexto como el actual, con decisiones impredecibles y cambiantes que incluso pueden producir una reorganización de los flujos de comercio internacional y de las cadenas de valor globales, se constituye como ciertamente imprescindible. Nota al final 1. España no tiene competencias soberanas en política comercial, puesto que los Estados miembros de la Unión Europea han delegado la gestión de sus relaciones comerciales exteriores a la Comisión Europea. Esta delegación permite a la Unión Europea negociar acuerdos comerciales y adoptar políticas comerciales de forma conjunta, aumentando su poder de negociación. La diversificación de mercados ha sido siempre uno de los objetivos de la exportación española, pero en un contexto como el actual es imprescindible
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