/ Septiembre-Octubre 2025 90 Central Receptora de Alarmas El sector de la protección contra incendios está inmerso en una transformación que no podemos ignorar. La digitalización, la gestión remota de la información y la creciente exigencia social de contar con servicios rápidos y eficaces están cambiando la forma en que entendemos la seguridad. En este nuevo escenario, las centrales receptoras de incendios (CRI) aparecen como un eslabón fundamental: son la pieza que conecta los sistemas de detección con los servicios de emergencia y, por tanto, su correcto funcionamiento resulta decisivo para garantizar una respuesta eficiente ante cualquier siniestro. Dentro del marco normativo actual, el Reglamento de instalaciones de Protección contra Incendios (RIPCI) habilita a las empresas mantenedoras y a las centrales receptoras para gestionar señales de incendios, cumpliendo la norma UNE-EN 54/21. Sin embargo, más allá de esa habilitación existe un vacío: falta una regulación específica que ofrezca seguridad jurídica a quienes desarrollan esta actividad y, sobre todo, que ordene los procedimientos para que la gestión de las alarmas sea homogénea, eficaz y fiable. La ausencia de criterios claros genera incertidumbre tanto para los operadores como para los usuarios y puede, en algunos casos, afectar a la rapidez de la intervención de los servicios públicos de emergencia. Alianza con AESCRA Consciente de ello, Tecnifuego ha impulsado un grupo de trabajo específico dentro de sus comités sectoriales de Instaladores y de Fabricantes de Equipos de Detección que, en coordinación con la Asociación Española de Centrales Receptoras de Alarmas (AESCRA), está desarrollando una guía de actuación para la conexión de sistemas de detección de incendios a CRI. La intención es que esta guía sirva de referencia para empresas, usuarios y servicios públicos, estableciendo criterios técnicos claros, definiendo responsabilidades y marcando protocolos de actuación. Incluye aspectos que van desde los requisitos que deben cumplir los sistemas de detección hasta las obligaciones de las empresas mantenedoras, los usuarios y las propias CRI. Además, se detalla cómo deben verificarse las alarmas y cómo deben gestionarse las falsas alarmas, un problema que continúa siendo uno de los mayores retos del sector. La guía complementa y da continuidad al Documento técnico de gestión remota de alarma de incendios y servicios asociados a central receptora de alarmas, desarrollado por Tecnifuego en 2021. Aquel antecedente definía los principios de supervisión remota de señales de incendio. Ahora se amplía con criterios más sólidos y homogéneos, fortaleciendo la seguridad jurídica de los operadores y mejorando la eficiencia en la transmisión de alarmas a los servicios públicos de emergencia. Evitar falsas alarmas Las falsas alarmas son un ejemplo claro de cómo la falta de procedimientos precisos puede afectar a la seguridad. Todos hemos visto cómo la saturación de señales infundadas termina por desgastar la confianza en los sistemas y provoca un uso ineficiente de los recursos de emergencia. Una central saturada no solo pierde eficacia, sino que transmite sensación de inseguridad. Por ello, la guía incluye un protocolo de verificación claro y realista, que permite discriminar rápidamente entre una alarma auténtica y una falsa, garantizando que solo lleguen al 112 señales fiables, optimizando la respuesta y evitando desplazamientos innecesarios y costosos. La gestión remota de señales y alarmas constituye otro pilar del avance de la guía. Los sistemas de detección generan gran cantidad de información Hacia una regulación necesaria de las centrales receptoras de incendios Antonio Tortosa Vicepresidente de la Asociación Española de Sociedades de Protección contra Incendios (Tecnifuego)
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