Seguritecnia 517

/ Enero-Febrero 2026 126 Reportaje La decisión responde a varios criterios. Desde el punto de vista de la conservación, el nitrógeno no genera residuos ni reacciona con los materiales artísticos. Desde el de la sostenibilidad, no está sometido a las restricciones regulatorias que afectan a otros agentes extintores químicos. Y desde el de la viabilidad económica, permite equilibrar eficacia y coste en una instalación que debe ser, además, discreta estéticamente dentro de las salas. “En PCI, uno de los objetivos era encontrar un equilibrio entre seguridad y estética de las salas. Los sistemas están integrados de manera discreta”, recalca el responsable de seguridad durante la visita. Esta estancia es otro punto de especial interés en la renovación de los sistemas, pues en ella se almacenan las obras, se desembalan y se preparan para la exposición. “Con este proyecto, rando esa cámara ininterrumpidamente; el sistema le ayuda a detectar que algo no cuadra”, aclara el director de Seguridad del Museo Thyssen. Cada cámara puede configurarse además con zonas de exclusión, detección de grupos o diferentes niveles de acercamiento a las piezas de arte, lo que permite adaptar la vigilancia a las casuísticas particulares de cada espacio. En los últimos meses, de hecho, se ha implementado una nueva versión del software de gestión de videovigilancia que potencia aún más las capacidades de IA, permitiendo que la aplicación actúe de forma más autónoma y proporcione mayor cantidad de información al operador en tiempo real. Nitrógeno como aliado Si una agresión contra alguna de las pinturas es preocupante, el fuego esta considerado como una de las amenazas más devastadoras posibles. Algo sobre lo que el Museo Thyssen-Bornemisza también ha puesto especial atención en el proyecto de renovación de sistemas. La entidad ha sustituido por completo su sistema de PCI (con una dotación de 360.000 euros) en las áreas más sensibles: las galerías de exposición, el almacén de obras, la sala de tránsito y las zonas de restauración. La nueva central de detección es la plataforma DesigoSinteso de Siemens, que “proporciona una detección precoz y reduce las falsas alarmas”. La principal característica de la nueva instalación es la utilización de nitrógeno como agente extintor. “El sistema anterior era de polvo, que en caso de activación podría dañar las obras. Con el nitrógeno, simplemente se reduce la concentración de oxígeno en el ambiente; es un componente que ya existe en la atmósfera y no daña los materiales”, argumenta Manzano. hemos mejorado el control exhaustivo de la zona de cuadros en tránsito, para poder identificar cómo han sido manipuladas las obras”, indica Manzano. Con el nuevo sistema, ese seguimiento se aborda tanto desde el punto de vista de la videovigilancia como de la prevención contra incendios. El fin de las llaves El tercer pilar de la renovación atañe al control de accesos (al cual se han destinado 103.000 euros). Hace cuatro años, los accesos a diferentes áreas del edificio estaban basados en bombines y llaves metálicas o en lectores de tarjetas que ya no se ajustaban a las necesidades del museo. La nueva infraestructura, basada en la tecnología de la compañía Salto, ha eliminado prácticamente la totalidad de las antiguas llaves físicas para sustituirlas por una solución digital más versatil. Los tres sistemas renovados: videovigilancia, control de accesos y protección contra incendios. La seguridad que no se vé, pero que está presente permanentemente en el museo.

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