/ Marzo-Abril 2026 64 Artículo Técnico Vivimos rodeados de riesgos que aceptamos de forma inconsciente. Nadie que suba a un avión lo hace pensando que es “imposible” que falle; lo hace porque entiende que la probabilidad de fallo es aceptablemente baja frente al beneficio del viaje. En ingeniería estructural, no se diseña un pilar para el impacto de un meteorito, sino para cargas cuya probabilidad de ocurrencia está perfectamente tabulada. Sin embargo, en la seguridad contra incendios, nos hemos instalado durante décadas en un “determinismo cómodo”: si el modelo dice que la estructura aguanta 30 minutos, el edificio es seguro; si dice 29, no lo es. La reciente publicación de la Guía para la Evaluación del Riesgo de Incendio en Diseños Prestacionales por parte del CLÚSIC marca un punto de inflexión. No viene a sustituir al determinismo, sino a evolucionarlo, añadiendo una capa de sensatez estadística que ya usamos en otros campos de la ingeniería, pero que en el fuego aún genera cierto “miedo escénico”. El Código Estructural A menudo olvidamos que el enfoque semiprobabilístico ya es ley en nuestras mesas de diseño. Cuando calculamos una estructura según el Código Estructural (basado en los Eurocódigos), aplicamos coeficientes parciales de seguridad a las acciones y a las resistencias (γ). ¿Qué estamos haciendo realmente? Estamos asumiendo que hay una baja probabilidad de que la carga sea máxima y, simultáneamente, la resistencia del material sea mínima. En el ámbito del fuego, el Eurocódigo 1 (EN 1991-1-2) permite reducir la carga de fuego de diseño mediante factores (δ) que consideran la activación de rociadores, la detección o la intervención de bomberos. Eso es, puramente, una capa probabilística. Admitimos que el incendio “nominal” de la norma puede ser menos severo si las medidas de protección funcionan. Si ya aceptamos este enfoque para dimensionar el acero o el hormigón de nuestras naves e industrias, ¿por qué nos resistimos a formalizar este análisis en el resto del diseño prestacional? ¿Es compleja la estadística? La barrera principal para la adopción del análisis de riesgo es la percepción de complejidad. Existe la idea de que para añadir una capa probabilística necesitamos matemáticos de la NASA. Nada más lejos de la realidad. La ingeniería de incendios debe pasar de la pregunta “¿qué pasa si...?” (determinismo) a la pregunta “¿qué probabilidad hay de que pase y qué tan grave sería?” (riesgo). Para romper este hielo, la guía del CLÚSIC propone herramientas que todos conocemos: el Árbol de Eventos. Un árbol de eventos no es más que una secuencia lógica de “sí o no”: ¿Se ha detectado el fuego? ¿Han funcionado los rociadores? ¿Se han activado los exutorios? Al asignar valores medios de probabilidad a cada nodo (basados en estadís- ¿Por qué añadir probabilidad a los estudios prestacionales contra incendios? F. Javier Querol Esparch Director Técnico de Pefipresa “El análisis de riesgo no elimina el determinismo (CFD), lo dota de contexto y robustez”
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