Seguridad en Grandes Eventos La gestión de riesgos debe abordarse desde una visión global. Las amenazas actuales son híbridas y pueden materializarse simultáneamente en distintos ámbitos. Por un lado, seguimos teniendo riesgos tradicionales, como intrusiones, actos violentos, robos o alteraciones del orden. Sin embargo, a ellos se suman amenazas tecnológicas, ciberincidentes, fenómenos meteorológicos extremos, campañas de desinformación e incluso riesgos reputacionales derivados de la difusión inmediata de cualquier incidente a través de redes sociales. Lo que está sucediendo en el evento puede pasar a un segundo plano si fuera de él se produce un escándalo que capta el interés mediático y de la ciudadanía, y esto puede ser circunstancial o provocado; por ejemplo, una manifestación con una reivindicación social. La clave de la gestión de los riesgos consiste en realizar análisis dinámicos del riesgo que permitan identificar vulnerabilidades y establecer medidas preventivas adaptadas a cada escenario y consultar los bancos de información para prever e introducir esas actividades no deseadas en tu plan. La resiliencia se ha convertido en un concepto fundamental. No basta con evitar incidentes; es imprescindible garantizar la capacidad de adaptación y recuperación ante situaciones imprevistas. Por ello, los planes de contingencia, continuidad operativa y gestión de crisis son hoy tan importantes como los propios dispositivos de vigilancia. Una de las claves en los grandes eventos es la gestión de las masas y la predicción del comportamiento colectivo. ¿Cómo trabajan en este asunto y con qué finalidad? La gestión de masas es uno de los aspectos más sensibles y determinantes para el éxito de cualquier gran evento. En la actualidad, trabajamos desde una perspectiva preventiva basada en el análisis de flujos de personas, estudios de ocupación, diseño de recorridos y detección temprana de situaciones potencialmente conflictivas. La experiencia demuestra que muchas incidencias pueden evitarse mediante una adecuada planificación de accesos, salidas y zonas de tránsito. La tecnología aporta herramientas muy valiosas para monitorizar aforos y movimientos en tiempo real, pero también resulta esencial la observación directa llevada a cabo por profesionales experimentados. La finalidad no es únicamente evitar aglomeraciones, sino identificar patrones de comportamiento que permitan anticipar situaciones de riesgo antes de que lleguen a producirse; por ejemplo, qué sucede y cómo actuar si el partido lo gana un equipo u otro. En este sentido, la seguridad moderna está cada vez más orientada a la prevención conductual y a la detección temprana de indicadores de amenaza. Otro elemento fundamental es la coordinación público-privada. ¿Cuáles son las principales necesidades y áreas de mejora en este ámbito para elevar los niveles de protección en los grandes eventos? La colaboración público-privada es uno de los pilares fundamentales de la seguridad actual. En España contamos con un modelo de cooperación muy consolidado, pero siempre existen oportunidades de mejora. La principal necesidad es continuar avanzando en el intercambio fluido de información y en la integración operativa entre todos los actores implicados. Los grandes eventos reúnen a organizadores, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, Protección Civil, servicios sanitarios, bomberos y empresas de seguridad privada. El éxito depende de que todos trabajen bajo procedimientos coordinados y con objetivos comunes. La seguridad privada aporta disuasión, conocimiento del terreno, capacidad de observación permanente y una importante capacidad de detección temprana. Cuanto más integrada esté en / Mayo-Junio 2026 35
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