/ Mayo-Junio 2026 36 Seguridad en Grandes Eventos Este es, probablemente, uno de los grandes desafíos que afronta nuestro sector. Para atraer talento debemos seguir avanzando en la profesionalización de la actividad. Es necesario trasladar a la sociedad una imagen real de la importancia y responsabilidad que asumen los profesionales de la seguridad privada. La formación continua, los planes de desarrollo profesional, la especialización técnica y la incorporación de nuevas tecnologías son elementos fundamentales para hacer más atractiva la profesión. No obstante, ayudaría a atraer más talento si el legislador se comprometiera a devolver a estos profesionales el carácter de agente de la autoridad. Asimismo, debemos ofrecer entornos laborales que permitan el crecimiento profesional y reconocer adecuadamente el valor que aportan los vigilantes de seguridad a la protección de personas, infraestructuras y actividades críticas, pero no únicamente como una especialidad, sino también como un grado o escala que aporte satisfacción cualitativa y cuantitativa al vigilante de seguridad. La seguridad privada desempeña una función esencial para la sociedad. Conseguir que las nuevas generaciones perciban esta realidad y las mejoras introducidas en el sector será clave para garantizar el relevo profesional y seguir disponiendo de especialistas capaces de afrontar los retos futuros. Efectivamente, el factor humano sigue siendo insustituible. Por sí solo, no deja de ser el eslabón más sensible y vulnerable de toda la cadena de seguridad, pero integrado con protocolos, medios electrónicos, barreras físicas y coordinación, el recurso humano es indiscutiblemente determinante. La tecnología puede generar información, pero la interpretación, el criterio profesional y la toma de decisiones continúan dependiendo de las personas. En muchos casos, los vigilantes de seguridad son el primer elemento de detección y respuesta ante una incidencia. Además de sus funciones de protección, aportan capacidades de observación, comunicación, mediación y gestión de conflictos que ningún sistema tecnológico puede replicar plenamente. En eventos con gran afluencia de público, la presencia de profesionales bien formados y dotados genera confianza, transmite sensación de seguridad y su efecto disuasorio contribuye al normal desarrollo de la actividad. Su papel va mucho más allá de la vigilancia tradicional; son actores fundamentales en la prevención y gestión de riesgos. Ese valor está últimamente en cuestión en cuanto a que a las empresas les cuesta encontrar perfiles para cubrir la demanda de profesionales. ¿De qué manera es posible atraer talento realmente capacitado para los servicios de vigilancia? los procesos de planificación y gestión, mayores serán los niveles de protección alcanzados. La tecnología es la gran aliada de los servicios de vigilancia en este caso. ¿Cuáles son las soluciones punteras en este momento para la seguridad de los grandes eventos y las claves a la hora de desplegarlas? La tecnología ha experimentado una evolución extraordinaria en los últimos años. Actualmente, destacan soluciones basadas en inteligencia artificial, analítica avanzada de vídeo, control inteligente de accesos, sistemas de conteo de personas, plataformas de integración de seguridad y herramientas de monitorización en tiempo real. También están adquiriendo una gran relevancia los sistemas de detección de comportamientos anómalos, los drones y las soluciones antidron en aquellos eventos que, por sus características, lo requieren. Sin embargo, la clave no está únicamente en incorporar tecnología. El verdadero valor aparece cuando se integra adecuadamente en una estrategia global de seguridad y es gestionada por recursos humanos profesionales y cualificados. Esta sinergia que se produce entre todos los actores es la clave del éxito: aunque no eviten un escenario crítico, es primordial que sepan conducirlo de modo que la normalidad pueda ser recuperada en el mínimo tiempo posible. La tecnología debe facilitar la toma de decisiones, reducir tiempos de reacción y aumentar la capacidad de anticipación. Cuando se despliega sin planificación o sin integración operativa, su eficacia disminuye considerablemente. No obstante, el ser humano continúa siendo fundamental. ¿Qué valor aportan los profesionales de la seguridad? “En eventos con gran afluencia de público, los vigilantes de seguridad son fundamentales en la prevención y gestión de riesgos”
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